Categoría: Felipe Calderón: promesas de campaña
24 Julio 2007
Consignamos aquí 26 comentarios relacionados con las maneras en que, según columnistas y articulistas, podrían organizarse los partidos políticos para negociar la reforma fiscal. Se incluyen además comentarios sobre los "políticos" que, con su estilo, eventualmente pueden entorpecer o agilizar las negociaciones sobre el tema.
De un momento a otro llegará al Congreso el proyecto de reforma hacendaria de Calderón. Muy en secreto ha sido planchado por los jefes de los cárteles del PRI, el PAN y el Verde. Sin embargo, hay francotiradores. El diputado de Nueva Alianza Manuel Cárdenas, pupilo de la miss Elba Esther, propondrá que las escuelas privadas cobren IVA. En otras palabras, los padres de familia tendrán que desembolsar el impuesto en inscripciones y colegiaturas. ¿Cómo la ven?
Enrique Galván Ochoa, “Dinero”, La Jornada, 31 de mayo.
Los coordinadores parlamentarios en el Congreso tendrán que cancelar sus salidas y el fin de semana largo. El jefe del Ejecutivo enviará en los siguientes días la propuesta de reforma fiscal.
Allegados al primer círculo de Calderón lanzaron la llamada de alerta a los legisladores, con la promesa de que el documento está listo para ser enviado a San Lázaro.
“Bajo reserva”, El Universal, 15 de junio.
Por las "filtraciones" que han hecho desde el fin de semana quienes participan en la negociación de la "Reforma Hacendaria" que enviará el Ejecutivo al Congreso en unas cuantas horas, todo parece indicar que el secretario de Hacienda ya concertacesionó con los legisladores de todos los partidos políticos el documento. Lo único que podemos adelantar es que, como alguna vez dijo el mismo Carstens: "No es lo mejor, pero es lo idóneo." No, no, no. Eso no lo dijo Agustín sino Carlos Abascal, y no se refirió a la reforma fiscal sino al candidato a la presidencia de su partido en 2006. Bueno, algo parecido dijo el secretario de Hacienda.
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 19 de junio.
Por cierto que en esta guerra de declaraciones de priistas y panistas en donde el PRD pareciera estar al margen, Santiago Creel reconoce que “sí conoce la propuesta hacendaria”, que algunos de los legisladores sí saben de qué están hablando, pero hay que esperar a que esta mañana nos den a conocer toda la propuesta. De entrada dicen que él no quiere anticipar vísperas como lo hacen los priistas.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 20 de junio.
Las negociaciones, los costos y los beneficios. A propósito del contenido del documento ayer presentado, se le preguntó en diversos medios de comunicación al líder de los diputados priistas en San Lázaro, Emilio Gamboa, sobre si su bancada daría su respaldo a la Reforma Fiscal y dijo que “el PRI no está dispuesto a dar ningún cheque en blanco” (y no como el de Paquita la del Barrio) y su partido “no tiene ninguna prisa” para aprobar la reforma hacendaria.
Al parecer, esta “cautela” también llegó al edificio senatorial de Xicoténcatl: según el coordinador de los senadores del PRD, Carlos Navarrete, quien condenó que el gobierno utilice una “estrategia pueblerina” para tratar de sondear los ánimos de los legisladores y de los distintos sectores de la sociedad. Incluso el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, dijo que no fijaría ninguna postura hasta no conocer en detalle la propuesta del Ejecutivo (no pudo leerlo, porque estaba muy ocupado en regañar a José María Aznar, supongo).
Yuriria Sierra, “Nudo Gordiano”, Excélsior, 21 de junio.
La inclusión de la Reforma Electoral tiene como finalidad jalar a los perredistas, y a sus aliados del Frente Amplio, al periodo extraordinario. Los priistas no quieren quedarse solos con el PAN y la chiquillada antiLópez Obrador, en la impopular tarea de subir los impuestos, aunque los amarillos voten en contra de la iniciativa.
Le podemos adelantar que la Reforma Electoral va a “medio partirle la madre” al IFE. El acuerdo alcanzado, según la fuente, es que sacarán de la nómina sólo a la mitad de los integrantes del Consejo Electoral, Luis Carlos Ugalde, presidente consejero, incluido. Contiene objetivos más ambiciosos, que nos pidieron no publicar, ni off the record.
Francisco Garfias, “Arsenal”, Excélsior, 21 de junio.
La reforma hacendaria pasará por un intenso proceso de negociación entre todas las fuerzas representadas en el Congreso, al que se sumarán otros factores de poder, pero aún con cambios, será aprobada…
Oscar Mario Beteta, “En petit comité”, Milenio Diario, 21 de junio.
Una gran diferencia con las agrias discusiones de otros años es que la propuesta de reforma parece contar con el aval de los principales partidos, lo que se ha logrado incluyendo los rubros que pueden generar un consenso de esta naturaleza. Se puede aducir que se sacrifican puntos importantes, pero la eventual aprobación significaría un buen paso adelante para demostrar que es posible avanzar, y tratar otros aspectos delicados más tarde teniendo atrás un referente de éxito al contar con mayores recursos. Es un enfoque incremental que puede rendir frutos para el mediano plazo
Gabriel Székely, El Universal, 22 de junio.
A diferencia del pasado inmediato, en el proyecto calderonista no hay una Elba Esther Gordillo y, por lo tanto, se elimina el peligro de un elbazo. Las riendas del amarre legislativo se manejan desde la residencia oficial. Y aunque se tiene conciencia de que el cabildeo con las cúpulas partidistas no involucra automáticamente a los grupos parlamentarios, tampoco se teme que alguno de los posibles aliados para la mayoría necesaria acabe rajándose, como le pasó a Vicente Fox con Roberto Madrazo. Nada está planchado hasta que se plancha, pero se confía moderadamente en la palabra de los cinco partidos que estarían dispuestos a entrarle al asunto: PRI, PAN, Verde, Nueva Alianza y Alternativa. ¿Protestas masivas? Difícilmente pueden llenarse las calles sin el IVA al consumo
Ivonne Melgar, “Retrovisor”, Excélsior, 23 de junio.
El dirigente nacional del Partido Convergencia, Luis Maldonado, se reunió el pasado viernes con el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, para hablar de la reforma fiscal. Convergencia, que se supone que aún forma parte del Frente Amplio Progresista, se fue por la libre y no hizo caso a la línea que intentó tirar López Obrador para que los legisladores del Frente ni siquiera se sentaran a discutir el documento. El PRD y el PT no tardarán mucho en compartir la mesa y la sal con el secretario de Hacienda. Así que ¿Cuál Frente?
Pepe Grillo, Crónica, 24 de junio.
Para lograr una reforma fiscal integral y útil, no alcanza conque el PAN y el PRI se pongan de acuerdo. Urge que consideren a las otras fuerzas legislativas y que el PRD rompa el cerco de López Obrador y su obstinación para que a este gobierno le salga todo mal. Necesitamos que las izquierdas participen activamente en el diseño de la reforma y que además se hagan cargo de que tenga una recepción inteligente y razonada en la sociedad, empezando por la clase empresarial. Este no es momento para alejarse de la discusión política, este es momento para hacer patentes las diferencias, pero en el marco de los acuerdos y de la búsqueda de soluciones de largo plazo para nuestro país.
Espero que el PRD discuta y argumente con las otras fuerzas políticas, si lo hacen tendremos una mejor reforma, espero que el PRI no quiera sacar ventaja en terrenos no legislativos de esta reforma, como son los casos de Hank, Marín y anexas, aceptar eso sería destruir la endeble legalidad que tenemos. Espero que los partidos tradicionales escuchen con cuidado todas las propuestas de las otras fuerzas políticas. Este país es plural y diverso y así debe ser la construcción de una reforma fiscal. Si se cumplen éstas, y tal vez otras condiciones, por fin veremos una reforma en lugar de otra miscelánea fiscal. De no ser así, los impuestos seguirán siendo un tema eterno.
Luciano Pascoe, “La zanahoria del caballo”, Crónica, 24 de junio.
En todo caso, lo que rodea a la propuesta del gobierno es la incomunicación: del PRI se oyen fintas y reclamos esporádicos, o chantajes de mal gusto, y del PRD rechazos airados, pero ni siquiera la reiteración de su alternativa de la que pocos se acuerdan. Pareciera que nuestras vanguardias del espíritu público han optado por la callada o el acuerdo bajo cuerda, mientras los cálculos sobre lo esperado por Hacienda advierten de su insuficiencia básica y sin más trámite empiezan a hablar ya de inevitables recortes presupuestales o de reclamos que no se podrán cumplir. De ser así, habremos perdido otra oportunidad para encarar una de nuestras fallas geológicas, pero la pérdida de legitimidad del Estado que desemboca en esta patología fiscal secular seguirá su tarea corrosiva. No es la última oportunidad, como gusta de decir el licenciado Calderón, pero los huecos que no se cubren en los asuntos medulares como la educación, la ciencia y la tecnología, la salud y la infraestructura, no pueden sino profundizarse
Rolando Cordera, La Jornada, 24 de junio.
Lo que no se explican los analistas político financieros, tanto bisoños como iniciados, es por qué si el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y su equipo de cabilderos supuestamente ya "habían planchado" a los legisladores, ahora todos se dicen sorprendidos, se quejan de "excesos" y lanzan amenazas al gobierno del "cambio con rumbo".
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 25 de junio.
Pese a que sigue abierta la posibilidad de un periodo extraordinario, será hoy cuando los diputados inicien en sus comisiones un primer análisis del paquete fiscal presentado por la Secretaría de Hacienda, de Agustín Carstens. Se trata de los primeros rounds de sombra en el Congreso y se adelanta que las iniciativas presentadas no quedarán tal cual, lo que también permitirá que las principales fuerzas políticas fijen sus posturas ante los nuevos impuestos en puerta, y uno de los más polémicos es la aplicación de la CETU, que según las primeras revisiones implicará un pago mayor de lo que actualmente hacen las empresas del ISR.
Rogelio Varela, “Corporativo”, El Financiero, 25 de junio.
El primer error de esta discusión es haberle quitado su verdadera condición actual: una iniciativa de ley. La Cámara de Senadores la ha recibido y en lugar de ponerse a jugar con ella al “pin-pon” debería analizarla y enriquecerla, privarla de sus contenidos absurdos y darle un sentido económico y jurídico serio. Después vendrá la discusión de ese documento en la Cámara de los Diputados.
Pero la creación de dos bandos —anti-reforma—y pro-reforma, nos lleva a polarizar también esto. Nos lleva a dividir de nuevo a los mexicanos en buenos y malos, en sensatos e insensatos.
Y mientras discutimos por una ley hasta ahora inexistente y una reforma posible o no, pero ya lejos del alcance del Ejecutivo, nos olvidamos de lo más importante: Landon Donovan.
Rafael Cardona, “El cristalazo”, Crónica, 25 de junio.
Las declaraciones vertidas a partir de que fueron públicos los siete documentos de la reforma, dejaron ver lo que se fue descubriendo después al conocerse los detalles de la propuesta: no son lo mismo los cambios deseables a la legislación vigente para conseguir una verdadera y renovada hacienda pública, que los cambios posibles bajo las actuales circunstancias políticas del país. Nuevamente prevalecen los intereses particulares de grupos por encima del interés público, o sea, del de la mayoría. Mientras que los partidos autoproclamados de izquierda —como el PRD, el PT y PCD— satanizan cualquier intento de incrementar o generalizar los impuestos al consumo, aduciendo que saldrán todos los demonios a provocar toda clase de calamidades si esto sucede, el PRI vive bajo el temor permanente de cómo lo verán los votantes si se suma al PAN —aunque sea responsablemente— para legislar a favor de una solución radical y definitiva. En cuanto a los otros, o no tienen la fuerza suficiente para impulsar una iniciativa más completa, o simplemente se dejan arrastrar por la inercia de alguno de los tres grandes. Al final como hemos visto, la distancia entre lo deseable y lo posible es enorme.
Guillermo Ortega, “En corto”, Crónica, 25 de junio.
Agustín Carstens le dio la vuelta a la politización de la Reforma Fiscal al no considerar ni el IVA ni el ISR ni a Pemex en la propuesta que presentó al Congreso de la Unión. Dio pie para que diputados, senadores y gobernadores analicen y se comprometan con el nuevo esquema que busca disminuir la dependencia gubernamental de los ingresos petroleros y replantear el federalismo fiscal.
Jesús Rangel, “Estira y Afloja”, Milenio Diario, 25 de junio.
Algo deseable, pero muy poco probable, es que en su tránsito por el Congreso el proyecto fiscal para 2008 fuera objeto de cambios medulares que lo transformaran en una auténtica reforma. / Pero ello significaría pasar del forcejeo a la cooperación y a la racionalidad en el trato entre Ejecutivo y Legislativo, lo cual es una situación que todavía no se ve muy cercana, por lo menos en lo que a las llamadas reformas estructurales se refiere. Así que lo más probable es que en los siguientes años del sexenio veremos más "parches" fiscales encaminados a convertirse en una "reforma".
Alejandro Ramos Esquivel, “Redes de poder”, El Financiero, 25 de junio.
La Cámara de Diputados iniciará mañana, en comisiones, el análisis de la propuesta de reforma fiscal presentada por el presidente Felipe Calderón al Congreso de la Unión. El trabajo estará a cargo de las comisiones de Hacienda, de Presupuesto y Cuenta Pública y de Puntos Constitucionales…
Miguel Ángel Rivera, “Clase Política”, La Jornada, 25 de junio.
El Congreso deberá considerar si lo que Hacienda cree posible en la situación política actual del país y las dificultades de legitimación social del gobierno es lo que se necesita para crear las condiciones sostenibles de un mayor crecimiento, el empleo y la productividad. Estas son, al final de cuentas, las fuentes básicas para una mayor recaudación, una mejor asignación del gasto, una tendencia a reducir las desigualdades sociales y regionales y un verdadero saneamiento de las finanzas públicas. Sin eso las medidas tributarias y administrativas sólo seguirán dando, en el mejor de los casos, resultados parciales e insuficientes
León Bendesky, La Jornada, 25 de junio.
¿Podemos llamar a esto Reforma Integral de la Hacienda Pública? No. Pero es una iniciativa que avanza por atajos inesperados hacia el objetivo central de todo régimen fiscal que se respete: que todos paguen.
El pragmatismo de nuestros políticos impide la reforma fiscal que el país necesita; ésta supone decisiones impopulares que nadie está dispuesto a pagar. En vez de reforma fiscal tenemos entonces un juego de astucias entre evasores y cobradores de impuestos. Bienvenido.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio Diario, 26 de junio.
Cuando cabildearon la reforma fiscal con legisladores priistas, funcionarios de la Secretaría de Hacienda se quedaron pasmados con la respuesta: el PRI estaba de acuerdo con el IVA a alimentos y medicinas pero los documentos básicos registrados en el IFE decían que no.
Y cuando buscaron algunos caminos para comentar la reforma con legisladores perredistas, se toparon con uno de los estorbos más grandes del mundo: no una calificación sobre la iniciativa sino la instrucción de López Obrador de negar cualquier negociación con el "gobierno espurio" de Felipe Calderón.
En este contexto, la reforma fiscal del gobierno de Calderón tuvo que hacer una carrera de obstáculos: eludir oposiciones, desdenes, condiciones, puyas, desprecios, descortesías y mensajes negativos. Desde su minoría, Calderón carece de fuerza política para operar una reforma en los ingresos del Estado; y desde su mayoría, la oposición ha regresado a la tentación de gobernar sin necesidad de tener el poder.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 26 de junio.
La reforma hacendaria, sin embargo, era la posibilidad de diseñar para México sus pactos de la Moncloa, aquellos acuerdos fundamentales que amarraron la transición española a la democracia. Paralelamente a la reactivación de las instituciones democráticas, el gobierno de Adolfo Suárez acordó con todas las fuerzas sociales y políticas -sindicatos, partidos y organizaciones patronales- una serie de cambios sustanciales en la política económica para dar por concluido el modelo económico del franquismo y definir un nuevo modelo de desarrollo modernizado. La transición, por tanto, se amarró con una reforma del desarrollo que proyectó a España como la economía más fuerte de Europa.
La reforma fiscal mexicana no era, pues, sólo un paquete de ingresos. Su intención iba más allá. Pero la mezquindad de la oposición frustró sus posibilidades. El equipo de Hacienda careció, a su vez, de visión de largo plazo porque organizó el diseño de la propuesta no en función de lo que necesitaba el país, sino de los espacios reducidos que dejaban los mensajes negativos adelantados de la oposición.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 26 de junio.
El debate sobre el IVA forma parte de las inconsistencias políticas de la crisis. El PRI no puede apoyar el IVA a alimentos y medicinas -aun estando de acuerdo- porque se lo prohíben sus documentos básicos registrados en el IFE. Y el PRD tampoco apoyará esa iniciativa porque tiene un compromiso de subsidios con los pobres. Ni el PRI ni el PRD discuten si la exención es positiva o si es un obstáculo.
En realidad, el no cobro de IVA a alimentos y medicinas es un subsidio a ciertos sectores populares. Es decir, es algo considerado como "salario no monetario". Sin embargo, tiene más impacto económico y detona el desarrollo pagar más salarios y cobrar IVA que controlarlos y subsidiarlos con IVA exento. En el fondo, el debate radica en la concepción de un modelo de desarrollo: una economía subsidiada para pobres o una economía dinámica en la que todos ganen más y paguen más. Es decir, el viejo Estado populista del PRI que hoy retoma el PRD o un Estado con economía dinámica.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 26 de junio.
La reforma hacendaria, por tanto, no satisface las necesidades del país. El PAN carece de fuerza para ir más allá y el PRI y el PRD se dedican a obstaculizar el desarrollo con sus viejas consignas populistas. Así, el país podría perder otra oportunidad por la mezquindad de la oposición y la ceguera del partido en el poder.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 26 de junio.
Conclusión: conviene, lo más pronto posible, sustituir el ISR por la CETU. ¿Quiénes tendrían que proponer tal sustitución? Los legisladores, quienes así mostrarían que son capaces, ¡en buen plan!, de enmendarle la plana al Ejecutivo y de avanzar en la dirección correcta.
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 27 de junio.
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24 Julio 2007
Es una promesa de campaña de Felipe Calderón. Los comentarios apuntan hacia su descripción y críticas: es regresivo, complicado porque requiere un cambio cultural; implica compactar las tarifas del ISR y la mayor parte de las personas físicas pagarían una tasa única de ISR cuyo nivel estaba en discusión para no afectar a mayorías; tasa cero a cinco salarios mínimos. Implica un impuesto recaudatorio. Incrementaría los impuestos, dice Fray Bartolomé. La tasa única implica gravar lo mismo a Carlos Slim que al más pobre del país. Simplifica el pago de impuestos y supone que el énfasis se hará en la recaudación. Ocho comentarios. Sólo Luis Soto y Fray Bartolomé lo critican. José Yuste repite tres veces y muestra las desventajas.
Para quienes ya lo olvidaron, el flat tax fue una propuesta de campaña de Felipe Calderón, quien en honor a la verdad no sabía bien a bien en qué consistía; seguramente algún despistado en Harvard le dijo que la tasa única era el mejor esquema para simplificar el pago de impuestos, no sólo porque no permitía deducciones, sino porque acababa con el tormento al que se enfrentan los contribuyentes a la hora de calcular el pago de impuestos; a los ingresos réstale los egresos y sobre la diferencia pagas el 18, el 25 por ciento, o cualquier otro porcentaje. Sin embargo, este esquema, que se aplica en algunos países de la antigua Europa Oriental, es regresivo y no progresivo, ilustran los expertos. Imagínese nada más que el señor Carlos Slim pague la misma tasa de impuestos que cualquier "hijo de vecino", cuando la legislación actual establece que a mayores ingresos mayores impuestos. Bueno, con el esquema de consolidación, que Francisco Gil Díaz les amplió a los "ricardos", muchas empresas pagan menos que cualquier fregado, acotan los malosos. Pero ésa es otra historia.
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 29 de mayo.
El flat tax implica una baja de hasta diez puntos porcentuales en el impuesto sobre la renta, acompañada de la eliminación de las exenciones. Es un antídoto contra la evasión, elusión y simulación y ofrece la perspectiva de aumentar la recaudación en dos puntos del PIB, más o menos lo que ofrecía el cobro de IVA a alimentos y medicinas.
La mejora en la recaudación local parece más sencilla que el flat tax, porque no implica cambios legales o normativos. Es mucho más complicada porque requiere un cambio cultural gigantesco: es el fin de la infancia fiscal de las autoridades locales”.
Luis Miguel González, “Caja Fuerte”, Milenio Diario, 29 de mayo.
Aunque no se establecería un "flat tax" generalizado sí se compactarían fuertemente las tarifas del Impuesto sobre la Renta para las personas físicas. Se mantendría un segmento con tasa cero, al menos los que hoy no pagan por ganar 5 salarios mínimos o menos, y quizás incluso algunos con ingresos ligeramente mayores. La mayor parte de las personas físicas pagarían una tasa única del ISR cuyo nivel todavía estaba en discusión pero que tendrá que ser suficientemente bajo para no afectar negativamente a amplios segmentos medios, tal vez de 15 a 20 por ciento.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 18 de junio.
Felipe Calderón prefirió no enredarse con el Impuesto al Valor Agregado y apostarle todo al Impuesto Sobre la Renta. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, cumplió con su ofrecimiento de avanzar hacia la aprobación de la reforma fiscal posible y dejar a un lado la reforma fiscal ideal. Pero está muy lejos de ser una miscelánea o un parche fiscal más. Se trata de un planteamiento integral que busca sentar las bases para un cambio de largo plazo en el régimen fiscal del país. La idea es caminar hacia el impuesto único o flat tax, como se le conoce en inglés. En su propuesta de reforma fiscal, Felipe Calderón plantea un esquema recaudatorio. La intención es aumentar los ingresos fiscales del gobierno federal, con una propuesta que plantea eliminar los regímenes especiales. También sugiere impuestos indirectos a la economía informal —a través de un impuesto bancario— y plantea impuestos al negocio de los juegos y sorteos.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 19 de junio.
DE HECHO lo que buscan los muchachos de Hacienda es, nada más ni nada menos, que duplicar los ingresos que actualmente obtiene de la iniciativa privada.
MUCHO se dijo que se aplicaría el famoso "flat tax", esa tasa única simplificada que tan buenos resultados dio en Irlanda y los países de Europa del Este.
LO QUE nadie sabía es que la versión mexicana del "flat tax" en lugar de unificar, simplificar y reducir... ¡la incrementa!
PARA COLMO parece que la propuesta cuenta con la bendición de los diputados priistas, lo que garantizaría su aprobación en San Lázaro.
Fray Bartolomé, “Templo Mayor”, Reforma, 19 de junio.
Ahora, la reforma fiscal se presenta con la propuesta del Flat Tax, el impuesto plano prometido por Felipe Calderón en campaña, que se propone para el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a una tasa igual para todos, de 15%. Aquí hay un problema de entrada: también es injusto, se gravará igual a Carlos Slim que al más pobre del país. Y si bien a las personas con ingresos menores de ocho mil 300 pesos no se les cobrará, entonces hay un problema de efecto sandwich, pues a las personas con ingresos superiores de ocho mil 300 pesos, quienes tampoco son ricos, sí se les cobrará la misma tasa. Aún así, se entiende el sentido de simplificación del flat tax en el Impuesto Sobre la Renta.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 19 de junio.
El presidente Felipe Calderón, desde su campaña, habló de impulsar en México un flat tax, es decir, una tasa igual para todos en el impuesto sobre la renta. El flat tax va a ser la parte fuerte de la reforma fiscal propuesta por el actual gobierno, para simplificar al máximo el cobro de impuestos, donde apenas existirá 16% de exenciones, lo cual garantiza una buena recaudación. Está bien pensado. Sin embargo, el flat tax también tiene sus asegunes
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 20 de junio.
El primer problema con este ISR de 15% para todos es que no toma en cuenta los distintos ingresos de las personas.
El 15% de ISR lo pagarán desde quienes ganen más de ocho mil 300 pesos hasta los multimillonarios. Hay un grado de inequidad tributaria, el cual todavía es más grave para las personas que apenas ganan un poco más de esos ocho mil 300 pesos, pues son clase media baja y no tienen ninguna gratificación por el nuevo gravamen.
Como sea, el flat tax simplifica mucho el pago de impuestos.
Busca atacar el grave problema que hemos tenido a lo largo de los años, de intentar hacer justicia social mediante el pago de impuestos, a base de una política fiscal progresiva. Lo único alcanzado es un esquema lleno de tasas, exenciones, muy complejo, que sólo sirve para la evasión del pago tributario.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 20 de junio.
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24 Julio 2007
Es un complemento de la anterior. Se siguen incluyendo elementos del paquete pues no se ha presentado. José Yuste y David Páramo repiten ampliando la información del día previo. Arturo Damm Arnal ejemplifica. Personas físicas y empresas. ¿Lo entienden los contribuyentes? O es información para sus contadores antes de leer la reforma y desde luego para empresarios. Quince comentarios.
Por el contrario, la tan esperada reforma fiscal se reduce, mas allá de la retórica, a nuevas medidas recaudatorias que buscarán gravar en adición a los contribuyentes cautivos.
Se esperan nuevos impuestos, que irán desde aquellos que gravan las herencias hasta aquellos que surgirán de las operaciones bursátiles. Se intensificará la fiscalización de las actividades de profesionistas independientes y se buscará eliminar o reducir el régimen de consolidación fiscal que utilizan los grandes corporativos empresariales, y que significa una pérdida para el fisco en materia del ISR.
Samuel García, “El Observador”, Milenio Diario, 12 de junio.
Pese a que la SHCP ha optado de manera ingenua por cerrarse totalmente a la comunicación, según esto para evitar que su iniciativa sea "reventada", han trascendido algunos puntos de lo que se propone presentar al Congreso y que anticipan nubarrones.
Por ejemplo se habla de establecer gravámenes a los depósitos bancarios y de modificar como eje central muchos aspectos del ISR para personas físicas y morales, entre ellos para grandes empresas, o sea para los cautivos. La meta es acrecentar 3 puntos porcentuales la recaudación.
Un aspecto que seguro se incluirá es el relacionado con dar mayores facultades a los gobiernos de los estados para que estos introduzcan nuevas impuestos al consumo.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 18 de junio.
Se establecerán nuevos mecanismos para tratar de reducir la evasión. Uno de los diagnósticos ha señalado una fuerte erosión del Impuesto sobre la Renta que pagan las empresas. Los procesos de planeación fiscal han conducido a que muchas reporten utilidades muy bajas o incluso pérdidas por periodos prolongados, lo que ha bajado el monto de ISR que pagan. Se ha agotado el efecto de control que pretendió tener en el pasado el Impuesto al Activo y ahora se pretende que desaparezca y haya un nuevo impuesto de control que lo sustituya y que permita cerrar las brechas de la elusión fiscal. Las empresas que pagan regularmente su ISR no tendrían implicaciones pero sí las que recurrentemente declaran en cero o con niveles demasiado bajos.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 18 de junio.
Esta será, ahora sí, la semana de la reforma hacendaria. Prácticamente está la mesa servida para que el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, presente un documento a través del que buscará modificar radicalmente la manera en que se está gastando para ir a un esquema en el que se privilegien los resultados y, en la parte del ingreso, se plantea recargarse mucho en el ISR.
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 19 de junio.
La reforma fiscal del Ejecutivo, para la que desde el presidente Felipe Calderón hasta el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, la han estado cabildeando y diseñando, es una reforma que se quedó coja. Vaya, desde luego representará avances, los cuales quedarán muy claros en la simplificación del pago del ISR a una tasa de 15%, en la desaparición de varias exenciones fiscales de distintos grupos económicos, o en el combate a la economía informal al cobrar impuestos a los depósitos bancarios que no estén comprobados al fisco.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 19 de junio.
Si todo funciona como se ha dicho estos días, y la reforma fiscal efectivamente se empieza a discutir esta semana en el Congreso, estamos frente al mayor logro potencial de un gobierno federal desde la firma del TLC. Sería un triunfo indiscutible de Felipe Calderón.
Agustín Carstens ha trabajado intensamente para filtrar información y optimismo sobre la batería de propuestas fiscales a discutirse. El listado es amplio: un flat tax que se podría fijar en 15% para el ISR; la facultad a entidades federativas para gravar la venta de combustibles y productos especiales; la eliminación del Impuesto al Activo y del Crédito al Salario; y la más innovadora idea: la tributación, en ventanilla bancaria, de aquellos depósitos en efectivo que superen quince mil pesos.
El gobierno querrá decirnos que todos ganaremos con esta reforma fiscal, y probablemente así sea, pero de ello tendrá que convencer a la opinión pública y no sólo a los legisladores que la aprobarán.
Carlos Mota, “Cubículo Estratégico”, Milenio Diario, 19 de junio.
La propuesta de un ISR a 15% para todos es un avance fuerte en la simplificación fiscal.
Pero sí necesitamos hacer hincapié en que no es lo más justo, pues no toma en cuenta los distintos niveles de ingresos y, por lo tanto, está lejos de la progresividad fiscal. Allí habrá que ver cómo viene la parte de gasto social para resarcir los posibles daños colaterales, sobre todo a la clase media baja y a la media.
Por otro lado, el flat tax propuesto ha tenido gran aceptación en economías pequeñas que apenas se abren al sistema de mercado, como ha sucedido en varias de Europa Oriental. Sería la primera vez que un flat tax vaya a una economía de mayor tamaño, como la mexicana, y donde existe una gran base tributaria pendiente de alcanzar.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 20 de junio.
Recargándose en el ISR se estará buscando ir hacia la Tasa Única de Impuesto. Mucho más allá de que se trata de una promesa fundamental desde la campaña de Felipe Calderón, será una gran revolución en materia fiscal, puesto que no sólo hará la vida más fácil para los contribuyentes, sino que ha permitido a las naciones centroeuropeas que lo han aplicado aumentar de una manera muy importante su recaudación.
Sin embargo, quizá es mucho más importante lo que se planteará en materia de gasto. El gobierno de Calderón tiene como principal finalidad destinar recursos a programas que funcionan.
Asimismo, establecer mediciones objetivas sobre la utilidad de la manera en que se están gastando los recursos. Sea como sea, el manto de especulaciones y grillas se levantará en cualquier momento y ahora lo que se debe esperar es que los legisladores estén a la altura.
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 20 de junio.
El aspecto central de la reforma es el Impuesto de Tasa Única, que pretende reducir la evasión fiscal de las empresas en el pago del ISR, la mayor en nuestro sistema tributario. En 2006, según datos de Hacienda, superó a la del IVA y sumó cerca de 260 mil millones de pesos. Esta cifra es mayor que el presupuesto total al sector Rural y 2.5 veces el de Ciencia y Tecnología.
El ITU propuesto cargaría la mano a los gastos de las empresas en empleados y “premiaría” la inversión en maquinaria. Tienen razón los empresarios cuando dicen que podría perjudicar la creación de nuevos empleos. También parece justificado el argumento del gobierno de que está enfocado a mejorar la competitividad.
Luis Miguel González, “Caja Fuerte”, Milenio Diario, 20 de junio.
La tasa única en el ISR y la eliminación de tratos especiales y exenciones parecen inevitables. Pero cuidado: un sistema de tasa única pero alta, que elimine la deducción de nóminas y honorarios, sería desastroso para la economía nacional.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 20 de junio.
Según esto, SHCP y el PAN lograron ya algunos consensos con el PRI y con el PRD, por lo que hoy se entregarían tres iniciativas por separado.
En la primera con un conjunto de modificaciones al ISR para corregir simulaciones financieras y evasión en el tratamiento que hoy gozan las controladoras. También para personas físicas se va a sustituir el crédito al salario por un subsidio al empleo.
En ese mismo documento se reformará el Código Fiscal para fortalecer la actividad de las autoridades en procesos penales relacionados con delitos fiscales y en la Ley del IEPS se establecen gravámenes a juegos y sorteos, así como controles para el uso de marbetes solicitados por la industria de bebidas alcohólicas.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 20 de junio.
Para que esas metas pudieran alcanzarse, sería necesario que la nueva “Contribución empresarial a tasa única” realmente sirva, según se indica en la iniciativa correspondiente, “como un impuesto de control para el ISR, gravando con una tasa del 19% los ingresos después de deducir la inversión y la adquisición o renta de los bienes y servicios independientes”.
Raúl Trejo Delarbre, “Sociedad y Poder”, Crónica, 21 de junio.
El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, presentó su propuesta de reforma fiscal y, como se anticipaba, la idea es incrementar la recaudación de forma gradual, concretamente en tres puntos del PIB, algo así como 250 mil millones de pesos, de aquí a 2012. Los cambios fiscales serán asumidos por empresas y personas físicas y buscan disminuir la excesiva dependencia de los ingresos petroleros. De lo relevante de la propuesta, destaca la aplicación de una tasa de ISR sobre los ingresos de 19 por ciento que tendrán que asumir las empresas después de deducir la inversión y la adquisición o renta de los bienes y servicios utilizados para generar esos ingresos. Y bueno, con respecto a la tasa única (CETU), que habrá de interactuar con el ISR, se adelantó que su aplicación se dará de forma paulatina en un inicio de una tasa de 16 por ciento sobre los ingresos totales.
Alicia Salgado, “La chequera”, El Financiero, 21 de junio.
Aunque se crea la contribución de tasa única y se introduce la obligatoriedad de contar con la firma electrónica avanzada para solicitar devolución de impuestos mayor a 10 mil pesos, lo cierto es que sin meter un impuesto generalizado al consumo, no hay forma posible de parar los reembolsos multimillonarios que perjudican al fisco.
Algunos analistas me han dicho que será otro parche fiscal, porque la tendencia mundial es gravar el consumo y reducir el ISR.
Pero la creación del control de tasa única en realidad va justamente a que las empresas paguen más ISR, lo que en opinión de analistas, contadores y los propios empresarios será contraproducente.
María Isabel Melchor, “Billete Circular”, Milenio Diario, 21 de junio.
Ahora bien, lo que hay que tomar en cuenta es que, de aceptarse, la CETU convivirá, por lo menos durante algún tiempo, con el actual ISR, siendo, tal y como lo apuntan las autoridades hacendarias, “un impuesto de control para el ISR”, lo cual dará como resultado una situación peculiar: las empresas tendrán que calcular dos impuestos, la CETU y el ISR, y pagarán el que resulte mayor. Por ejemplo: si, una vez calculado el ISR, resulta que el pago será del 12 por ciento, se pagará el 16 correspondiente al CETU; por el contrario, si del primero resulta un pago del 18 por ciento, se pagará solamente el 16 de la segunda. ¿Cuál es, al final de cuentas, el propósito de la CETU? Que las empresas paguen, como mínimo, el 16 por ciento, lo cual nos lleva, obligadamente, a la siguiente pregunta: ¿cuánto pagan por concepto de ISR, tomando en cuenta que la tasa máxima que pueden llegar a pagar es del 28 por ciento?
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 27 de junio.
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24 Julio 2007
Se destaca nuevamente la promesa de campaña de Calderón. Contribución Empresarial de Tasa Única. Se dice que los no afectará a los empresarios pero como se verá algunos ya protestaron. Sólo Enrique Galván Ochoa la cuestiona, pues afirma que el miedo del sector era que López Obrador afectara sus utilidades como parece que así será. Es como el IVA pero en vez de gravar el consumo se aplica al interior del estado de las empresas. Se adelanta que algunos empresarios y Cámaras van a opinar en contra. Medida para controlar la elusión, 36 comentarios que dan cuenta sobre los escenarios que eventualmente sorteará la reforma fiscal.
Hay quienes sostienen dentro de la iniciativa privada que se irá por la vía de recargarse en los cautivos. Sin embargo, algunos otros tienen la mira puesta en que, en una de esas, el jefe del Ejecutivo planteará su iniciativa de campaña: ir por la tasa única de impuesto.
Esta idea, francamente revolucionaria, se tendría que enfrentar a muy fuertes intereses en muchos sentidos. Habrá que estar muy pendientes de la manera en que el PRI reaccione a la propuesta. Se asegura que el trabajo va muy adelantado y que puede hablarse de consensos. Del PRD lo único que puede esperarse es una violenta oposición callejera a cualquier cosa que se proponga.
David Páramo, “Personajes de renombre”, El Universal, 19 de junio.
En el caso de la tasa única al Impuesto Sobre la Renta se plantea un nivel de 15 por ciento y avanzar paulatinamente hacia el impuesto único. Este gravamen deja fuera a los que ganan menos de 8 mil 300 pesos mensuales. Por otra parte, prevé desaparición del Impuesto al Activo de las Empresas. Y las deducciones sólo se permitirán hasta el 16 por ciento, con lo que se evita la consolidación fiscal. No se tocan los exentos ni los regímenes especiales del sector agropecuario.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 19 de junio.
Lo que parece más claro es que los más perjudicados por el ITU propuesto serán aquellos que tributan en el régimen de pequeños contribuyentes. Ahora pagan una tasa de 2 por ciento sobre las ventas y un IVA sobre el monto declarado de ISR.
La propuesta es mejorable y en los próximos días empezará la batalla por la modificación. Los gobernadores quieren que se dé más peso al federalismo y está claro que sigue pendiente el combate a la economía informal y la reforma del SAT. No estaría de más aprovechar el impulso para fortalecer los derechos de los contribuyentes y otras cosas más, pero la reforma fiscal no es una escultura ni un acto de magia.
Luis Miguel González, “Caja Fuerte”, Milenio Diario, 20 de junio.
Para los expertos especializados en materia fiscal, la reforma fiscal integral nuevamente se aplazó. Y no sólo eso: en lugar de avanzar en la simplificación del pago de impuestos, se hizo más complejo. Pero sobre todo la aplicación de la Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU) dificulta el pago de impuestos y aumenta el peso de éstos para el sector privado. La CETU no es un impuesto que substituye al Impuesto Sobre la Renta (ISR). La CETU se pagará en adición al ISR. La CETU también grava el ingreso de personas morales y de personas físicas que enajenen o arrienden bienes, y que presten servicios personales independientes (no incluye salarios). La CETU admite menos deducciones que el ISR, por lo que su base gravable es más amplia; por ejemplo, los salarios, las regalías o los donativos a donatarias autorizadas no son deducibles.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 21 de junio.
Es una paradoja: el sector empresarial temía que si llegaba López Obrador a la Presidencia usaría las leyes fiscales para afectar sus utilidades. En estos momentos, algunos de sus más prominentes miembros deben estar que no los calienta el sol porque el golpe les llegó del candidato que apoyaron. El nuevo impuesto que pretende aplicar Calderón se llama contribución empresarial a tasa única (CETU). Es progresivo, puede quitarles hasta 19 por ciento de sus ganancias. En cambio palmó el gravamen que los mismos empresarios querían que se incluyera: IVA a alimentos y medicinas. Claramente, Felipe Calderón le está sacando la vuelta a un enfrentamiento con la gente, más aún en vísperas del aniversario número uno de la irregular elección que lo instaló en Los Pinos
Enrique Galván Ochoa, “Dinero”, La Jornada, 21 de junio.
La CETU afectará a empresas apalancadas que no podrán deducir intereses o aquellas que contraten mano de obra. Como la CETU no grava ingresos pasivos, favorecerá a las clases altas de la sociedad que perciben los ingresos pasivos citados. Por lo menos en el caso de la CETU, resulta evidente la insoportable complejidad del sistema fiscal.Se anticipa fuerte oposición de la iniciativa privada. Al tiempo.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 21 de junio.
La interacción entre el CETU y el ISR se dará de la siguiente manera:
En caso de que el ISR de las empresas resulte ser mayor al CETU, sólo se pagará el monto correspondiente al ISR. En caso de que el CETU a pagar sea mayor al ISR de las empresas, se pagaría un monto equivalente al CETU.
Entre los beneficios del CETU se encuentran: * Es una contribución mínima general. Como tal se aplicará evitando las exenciones y combatiendo las prácticas elusivas que han distorsionado al sistema tributario. * No afecta a los contribuyentes cautivos que ya tienen una carga considerable. Al ser un mínimo, el impuesto no afectará a los contribuyentes que tengan una carga mayor. * Favorece la inversión y la productividad. La deducibilidad de las inversiones reforzará los incentivos para elevar el acervo de capital de las empresas y con ello la productividad de la mano de obra. * Una mayor inversión, junto con el crédito al empleo aplicable al CETU anunciado, llevarán a una mayor generación de empleos.
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 21 de junio.
De acuerdo con lo señalado por la Secretaría de Hacienda, el tributo es neutral, no afecta las decisiones de inversión ni golpeará a los causantes cautivos.
Más aún, el gravamen se complementará con un crédito al empleo aplicable al ITU o CETU con objeto, se dijo, de proteger el empleo y el salario.
La sola medida implica un incremento en la recaudación equivalente al 1.8% del Producto Interno Bruto. que apenas representa la mitad de los requerimientos adicionales de gasto público para el año próximo.
De acuerdo con una proyección pesimista, se reclamaría el equivalente a 1.3% del PIB para fortalecer la educación, la infraestructura eléctrica, la petrolera, la hidráulica, la carretera y el gasto social.
Solamente el tercer rubro requeriría 0.77.
Alberto Barranco, “Empresa”, El Universal, 21 de junio.
La propuesta tiene componentes que merecerán una recomposición sustancial de la tributación empresarial, notoriamente con el nuevo impuesto denominado CETU (Contribución Empresarial de Tasa Única) que, contrario a lo que algunos analistas han afirmado, es más justa con las empresas, pues las grava en su actividad cotidiana y no en la posesión de sus activos —como lo hacía el anterior Impuesto al Activo, que será eliminado—.
Carlos Mota, “Cubículo Estratégico”, Milenio Diario, 21 de junio.
Un sistema fiscal de tasa única debe tener dos elementos fundamentales: sencillez y tasa baja. Si el sistema es complicado, su magia se pierde, pero también si la tasa es demasiado elevada. Esto se debe a que el propósito de un sistema de tasa única no es recaudar más, por lo menos no directamente, sino generar una mayor actividad económica, la cual posteriormente sí puede aumentar la recaudación, pero a base de crear más riqueza. La nueva Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU) propuesta por la Secretaría de Hacienda, sin embargo, no parece ser ni realmente sencilla ni tener una tasa suficientemente baja para impulsar una mayor actividad económica.
El CETU es un impuesto para las empresas y las personas físicas con actividad empresarial (no se aplica a asalariados). Está diseñado como un gravamen mínimo o de control, como lo ha sido el impuesto al activo, que busca cobrar impuestos a quienes de otra manera lo eluden legalmente. La tasa del CETU se ubicaría en un principio en 16 por ciento, pero aumentaría gradualmente a 19 por ciento.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 21 de junio
La Secretaría de Hacienda afirma que el CETU sería un impuesto neutral, esto es, que no modificaría las decisiones de inversión o la recaudación. Pero no parece ser así. De hecho, aumentaría los impuestos pagados por muchas empresas, quizá la mayoría. Por otra parte, si no produce un descenso en la inversión y la actividad económica, también incrementaría la recaudación fiscal. La Secretaría de Hacienda está planteando un aumento de la recaudación de 3 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto en los próximos cinco años por la reforma, y una parte significativa se debería al CETU.
En los sistemas fiscales de tasa fija, la clave está en las deducciones. El nuevo CETU permitiría sólo la deducción de inversiones que pasen a formar parte del activo fijo de la empresa o de los inventarios y la compra o alquiler de "bienes y servicios independientes" para la generación de estos ingresos.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 21 de junio
El CETU no considera como deducibles ni los intereses por deuda para realizar inversiones ni los sueldos de empleados o trabajadores (pero sí, paradójicamente, los honorarios, que serían "servicios independientes"). Las empresas de servicios, cuyo insumo principal es el talento humano, se verían golpeadas frente a las de manufacturas, cuyos insumos pasan a ser parte del inventario. Las empresas afectadas no serían necesariamente evasoras de impuestos, sino firmas que simplemente deducen sus costos esenciales, como nóminas e intereses, como hacen las firmas de todo el mundo.
Una consecuencia aparente de esta reforma sería una disminución radical de las nóminas de las empresas al dejar éstas de ser deducibles. Habría que esperar así despidos masivos en todo el país, lo cual no parece congruente con las promesas de campaña de Felipe Calderón que quería ser el "Presidente del empleo". El secretario Agustín Carstens dice que esta presión fiscal para reducir las nóminas se compensaría con un mayor crédito al empleo, lo cual, sin embargo, introduciría de nuevo un elemento de complejidad al sistema.
Por otra parte, habrá que analizar si la deducibilidad de inversiones para capital fijo, que ya existe, compensa la eliminación de la deducción de intereses. Pero es probable que la reforma también termine castigando más que apoyando la inversión productiva.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 21 de junio.
Ayer le comentaba sobre la base de la información que tenía, que el nuevo impuesto, ahora denominado Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU), afectaría el empleo.
Ahora me corrijo. El paquete contiene mecanismos -que no conocía- que conducirán a que en el corto plazo, el efecto de las reformas sobre el empleo sea neutro.
En otras palabras, el costo fiscal de generar o mantener empleo no se va a modificar con la reforma propuesta.
Sí cambiará la cantidad de impuestos que pagan las empresas. En ese hecho no hay cambio respecto a las apreciaciones que le he externado en los últimos dos días.
Sin embargo, la nueva recaudación provendrá fundamentalmente de dos fuentes.
La primera es de las empresas que aprovechan los tratamientos fiscales privilegiados que existen en algunos sectores, como en el transporte y el agropecuario, por citar sólo dos ejemplos.
La segunda corresponde a las empresas que hacen una planeación fiscal muy agresiva.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 21 de junio.
El doctor Carstens se refirió de la siguiente manera a ese impuesto, el ITU, pues:
La Contribución Empresarial de Tasa Única es un impuesto con una base amplia, de forma que se le cierran espacios a la evasión, a la elusión y a los privilegios fiscales. Este gravamen, que interactúa con el Impuesto sobre la Renta, y que supondrá la eliminación del Impuesto al Activo (Impac), se aplicaría sólo a empresas y a personas físicas con actividades empresariales. Y entró al detalle: 1) La Contribución grava a una tasa única de 19 por ciento la diferencia entre los ingresos por la venta de bienes y servicios y las compras de insumos que realicen las empresas. 2) La inversión física se deduce como gasto, incluida la adquisición de inventarios, maquinaria, equipo, construcciones y terrenos. 3) Para que este gravamen favorezca la creación de empleos, y con el propósito de proteger el salario de los trabajadores, se introduce un crédito al empleo que favorece más a aquellos trabajadores de menores ingresos, y adicionalmente se hace aplicable el crédito al salario que en la actualidad se aplica en el ISR.
Se propone un periodo de transición que permita a las empresas un ajuste gradual al nuevo impuesto.
La contribución sería de control para el ISR sustituyendo en esta función al Impuesto al Activo; a diferencia de este último, el CETU es impuesto neutral que no distorsiona las decisiones de inversión.
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 21 de junio.
Ubicado como la manzana de la discordia en la propuesta de reforma fiscal del Ejecutivo, el ITU (Impuesto de Tasa Única) se plantea como el antídoto para un régimen especial al que los tres últimos gobiernos le dieron la vuelta para no hacer olas: la consolidación fiscal.
Estamos hablando de la posibilidad de que las empresas gigantes aglutinen para efectos tributarios las pérdidas y ganancias de sus filiales, en afán de castigar el promedio.
El caso es que la tradición ubicaba siempre una oveja negra en el rebaño, con la novedad de que, a la par de las jugosas ganancias del resto, sus pérdidas eran de escándalo.
La filial se utilizaba, en ocasiones, para exprimirle los subsidios con que se apuntalaba el precio reducido de un producto, en afán de sacar de mercado a la competencia. Desplazamiento indebido, pues.
Bajo esa ruta, la tributación de los grandes consorcios resultaba prácticamente simbólica en relación con sus colosales ganancias, tanto que a la revisión correspondiente a 2004 la Auditoría Superior de la Federación le colocó una observación a la Secretaría de Hacienda, exigiendo explicar el insólito.
Para no ir lejos, existen empresas cementeras de pequeño tamaño que juran pagar más impuestos que Cementos Mexicanos, es decir, la firma que acapara 77% del mercado interno.
Alberto Barranco, “Empresa”, El Universal, 21 de junio.
Y si bien la Secretaría de Hacienda calcula aumentar con la imposición del CETU (Contribución Empresarial a Tasa Única) en 30% la recaudación del ISR, el hecho es que la evasión del tributo alcanza 26%, pese a que la tasa se abatió de 35% de 1995-2001 a 28% para este año en el caso de personas morales, en tanto para personas físicas cayó de 40% a 28%
Alberto Barranco, “Empresa”, El Universal, 22 de junio.
Una primera revisión permite percibir que la reforma tiene la positiva intención de reducir la evasión y aumentar la base de causantes mediante la nueva Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU), que gravará con tasa de 16 a 19% a empresas o personas físicas con actividad empresarial que no estén en orden con su Impuesto Sobre la Renta, o con la Ley del Impuesto contra la Informalidad, que gravará con 2% depósitos bancarios en efectivo (destino lógico de las ganancias del comercio informal) que excedan los 20 mil pesos al mes. Hay, por lo demás, otras propuestas que sugieren equidad recaudatoria, como la de permitir a los estados cobrar gravámenes adicionales a combustibles, tabaco o bebidas, o las de aumentar impuestos a empresas dedicadas a juegos y sorteos.
Raúl Rodríguez Cortés, “Gran Angular”, El Gráfico, 22 de junio.
Algunos especialistas fiscales como Jesús Patiño Soto ya le encontraron la cuadratura al círculo de la iniciativa fiscal presentada por el secretario Agustín Carstens: la Contribución Empresarial de Tasa Única a las empresas de 16%, al no permitir deducción de sueldos y salarios, equivale a la aplicación de un IVA pero que en vez de gravar el consumo se aplica al interior del estado de resultados de las empresas.
Pero el efecto es similar: se toman recursos de la economía y de los causantes cautivos para financiar las agobiadas finanzas públicas (un mes de operativo de la “Guerra al Narco”, que ejecuta el general Guillermo Galván, cuesta en promedio 300 millones de pesos por entidad) pero ello, como alerta el CCE de Armando Paredes, puede inhibir el crecimiento económico y la generación de empleos. Vaya, entre risitas nerviosas al interior de la Concamin, que lleva Ismael Plascencia, se preguntan quién ganó, ¿Felipe o el Peje?
Mauricio Flores, “Gente detrás del dinero”, Milenio Diario, 22 de junio.
¿Representará la Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU) una mayor carga para las empresas que el actual ISR? Sí, en promedio las empresas van a pagar 70 por ciento más. Uno de los aspectos centrales de la reforma propuesta es su carácter recaudatorio. Existen actualmente en el País 700 mil empresas que están dadas de alta en el SAT y se estima que este año se pagarán alrededor de 180 mil millones de pesos por concepto de ISR empresarial. Esto significa que cada unidad productiva pagará en promedio 257 mil pesos anuales. Para el próximo año, se espera que la recaudación adicional por concepto del CETU sea equivalente a 1.3 por ciento del PIB, es decir, 127 mil 500 millones de pesos. Si resultara correcta la estimación de Hacienda, entonces las empresas estarían pagando el próximo año una suma de ISR y/o CETU por 307 mil millones de pesos, es decir, 438 mil pesos por empresa. Por eso el incremento de los pagos empresariales sería de alrededor de 70 por ciento, 181 mil pesos adicionales por empresa en promedio.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 22 de junio.
Por ejemplo, si bien el ejecutivo argumenta, en la exposición de motivos referida a la iniciativa para crear la Ley del Impuesto de Tasa Única, que el “objetivo es sentar las bases para que mediante el pago de impuestos, equitativos y proporcionales, la sociedad transfiera recursos destinados a generar los bienes públicos que la misma sociedad valora y demanda”, unas líneas más adelante cancela la posibilidad de introducir tasas más elevadas a las actuales para las personas físicas y morales de mayores ingresos y fortalecer así el criterio de proporcionalidad y, por supuesto, la captación.
Ciro Murayama, Crónica, 22 de junio.
Las propuestas resultaron altamente polémicas, entre otros aspectos porque la percepción general es que le cargan más impuestos a los causantes cautivos; no simplifican sino, por el contrario, complican el cumplimiento tributario y le dejan manga ancha a la informalidad.
Los ejes de esta primera reforma fiscal del sexenio son el impuesto a la Contribución Empresarial a Tasa Única, mejor conocido como CETU, que busca mediante el establecimiento de un impuesto progresivo que arranca en el 16 por ciento y llegará hasta 19 por ciento, evitar la elusión tributaria por medio de prácticas contables.
La idea es que las grandes empresas que recurren a ese tipo de recursos técnicos no sigan eludiendo el pago de impuestos, aunque esto también hace tabla rasa con cientos de miles de unidades productivas que apenas pueden sobrevivir.
Alejandro Ramos Esquivel, “Redes de poder”, El Financiero, 25 de junio.
La reforma tiene, pues, un aspecto agregado que se asocia con el conjunto de la economía, pero su funcionamiento tiene que ver directamente con las actividades de las empresas y las personas. Para ello se propone incorporar un impuesto denominado Contribución Empresarial de Tasa Unica (CETU), inicialmente al 16 por ciento, que crecería hasta 19. Esta no sustituye al actual ISR de 28 por ciento, sino que se pagaría el que resultase mayor de acuerdo con sus respectivos métodos de cálculo.
La CETU resuelve algunos problemas con un acercamiento lateral, como es el caso el de los regímenes especiales (¿por qué no se eliminan de plano en vez de crear nuevos mecanismos de recaudación?). Pero se abren otros frentes que tienen que ver con el efecto sobre las empresas pequeñas que conforman la mayor parte. Esto proviene de que la CETU apunta a los flujos de liquidez que son esenciales para la supervivencia de las micro, pequeñas y medianas empresas, cuya existencia, por otro lado, se trata de favorecer. Y está el asunto de la siempre complicada oferta de una mayor simplificación contable, pues ahora habrá que hacer dos contabilidades y administrar un nuevo tipo de subsidio al salario.
No se advierte en la iniciativa de Hacienda si habrá un efecto inflacionario derivado del nuevo impuesto; tampoco es explícita con respecto a la disminución de la dependencia de los impuestos que paga Pemex, ni si la nueva recaudación hará frente a la carga contingente del financiamiento de los sistemas de pensiones.
León Bendesky, La Jornada, 25 de junio.
Contra lo que se ha dicho, el impuesto CETU (Contribución Empresarial a Tasa Única) sí alienta la inversión y el empleo porque es deducible de la base gravable, y el impuesto de dos por ciento a la informalidad, bien explicado, no tiene por qué provocar el retiro de depósitos bancarios. Sí se combaten privilegios —pagarán impuestos los que no lo hacen o no pagan lo debido—, la evasión y la elusión fiscales. Faltaron ajustes como el de gravar las operaciones en bolsa o eliminar impuestos en automóviles, pero está en manos de los legisladores; así, el costo político es menor.
Jesús Rangel, “Estira y Afloja”, Milenio Diario, 25 de junio.
El CETU sí amplía la base gravable. Y lo hace mediante una contabilidad relativamente sencilla, donde la inversión y la reinversión serán totalmente deducibles, lo que le dará un buen impulso, como también lo ha explicado el subsecretario de Ingresos, Fernando Sánchez Ugarte. Y en cuanto a la gran duda del sector privado de si ya no podrían deducir ni acreditar los salarios, la Secretaría de Hacienda no sólo permitirá que el CETU acredite las remuneraciones, sino que, para los demás salarios, existirán créditos a la nómina.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 25 de junio.
Comenzando por el primer tema es necesario advertir que un tramo importante de la elusión fiscal pasa por el régimen de consolidación. Éste consiste en lo siguiente: los empresarios importantes suelen poseer una gran sociedad que, a su vez, es propietaria de varias otras compañías. Por poner un ejemplo conocido, Carlos Slim Helú es dueño de Grupo Carso que, a su vez, es la titular de las acciones de otras empresas tales como Telmex, Nortel o América Móvil (Telcel).
En el sistema tributario mexicano hoy se permite que, a la hora de pagar impuestos, la compañía principal consolide las pérdidas y las ganancias de todas las empresas secundarias. Tal situación hace que las ganancias obtenidas por unas compañías se reduzcan, gracias a las pérdidas generadas por las otras.
Es así como las grandes sociedades suelen disminuir de manera importante los impuestos que pagan: cancelan las ganancias de las empresas que mayores ingresos les producen, con las pérdidas de otras compañías diseñadas para mantener muy altos los gastos.
Lo más grave es que con el régimen de consolidación, la SHCP no cuenta con herramientas suficientes para conocer el verdadero estado de cada una de las empresas que -en lo individual- están incorporadas en la contabilidad de la sociedad matriz
Ricardo Ráphael, El Universal, 25 de junio.
Lo que el CETU haría, en caso de ser aprobado, es ofrecerle a la autoridad hacendaria información clara y precisa sobre la aportación que cada sociedad hace individualmente al proceso de producción. Y todavía más, en caso de que los empresarios utilicen el régimen de consolidación para eludir el impuesto sobre la renta (ISR), la SHCP se dotaría de un mecanismo eficaz para cobrarles una contribución suplementaria, con el objeto de compensar las deficiencias provocadas por el sistema de consolidación.
Es necesario aclarar aquí que, el CETU, ayudaría a lograr que se pague correctamente el ISR de las grandes empresas, y por tanto, no puede verse como una carga impositiva suplementaria para las compañías. En los hechos, no afectaría a la inversión, ni tampoco a la generación de empleos. Se trata de un mecanismo para reducir la elusión de un impuesto que, según la legislación vigente, ya debería estarse pagando -y que los grandes empresarios suelen evitar por medio de sus artimañas contables.
Ricardo Ráphael, El Universal, 25 de junio.
Una de las grandes ventajas del CETU (la tasa única del ISR) es que las grandes empresas, incluso cotizadas en la BMV, pagarán un mayor porcentaje de impuestos.
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 25 de junio.
Una de ellas fue la de la propuesta de tasa única en el impuesto sobre la renta (ISR), para impedir la evasión fiscal. También hablaron del federalismo, con respecto al cual el PRI solicitó, en palabras del diputado Horacio Garza: "que se inicie un proceso para desaparecer las delegaciones federales y replantear el sistema de tarifas de la energía eléctrica, el precio del gas y los subsidios".
Allí, Carstens expresó que "como lo estamos haciendo con el PRI, todos los partidos tienen la puerta abierta en la Secretaría de Hacienda. Nosotros lo que buscamos es consenso, estamos abiertos al diálogo y cualquier partido que requiera espacios en Hacienda estamos a su disposición. Nos gustaría que todos los partidos suscribieran la iniciativa". Al concluir esta reunión con el cónclave priista, el coordinador de los diputados tricolores, Emilio Gamboa, sostuvo que "estudiarían y discutirían la iniciativa con detenimiento, sin prisas ni presiones".
Yuriria Sierra, “Nudo gordiano”, Excélsior, 26 de junio.
Dentro de la discusión fiscal se está generando una deformidad en torno al CETU. Hay quienes con gran facilidad satanizan a las empresas por tener abogados y contadores que buscan que la tributación sea la menor posible en el marco de la ley. El problema surge cuando utilizan mecanismos extralegales para no cumplir con estos ordenamientos.
Aquí hay dos intereses encontrados: el de las empresas, que buscan maximizar su rentabilidad (defender esta posición es políticamente incorrecto) y el de la Secretaría de Hacienda, encabezada por Agustín Carstens, que procura obtener la máxima cantidad de recursos para ponerlos a favor de los que menos tienen.
Las dos posiciones son válidas. Meter argumentos de izquierda o derecha, o de rebasar por la izquierda es sólo perder el tiempo.
Otro lugar donde está resurgiendo un chipote es en el IVA. Los priistas siguen diciendo que no están de acuerdo con el cobro de este impuesto y, lamentablemente, lo hacen por mito político. Como hemos reiterado en este espacio, la iniciativa solamente es un punto de arranque y debe ser enriquecida por los legisladores
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 26 de junio.
Eliminar el régimen de consolidación fiscal, como se pretende con el impuesto de tasa única (CETU) que se propone en una de las iniciativas, no sólo es un acontecimiento económicamente trascendente por los cerca de 200 mil millones de pesos de nuevos ingresos que representaría para el erario, sino también políticamente porque "desarma" a los adversarios del presidente de la República, empezando por Andrés Manuel López Obrador, quien en su "iniciativa de reforma fiscal" que presentó el 26 de marzo, sugería cancelar ese régimen, argumentando que constituye un importante privilegio fiscal para los grupos empresariales de mayor tamaño en el país. "Debe enviarse el mensaje de que en el sistema fiscal mexicano es inadecuado que existan privilegios que cualquier persona aproveche de manera injustificada, y menos aun los grandes grupos empresariales y sus dueños", sugería López Obrador. ¡Ahí está la respuesta, señor López! Podría decir Calderón.
Luis Soto, “Agenda Confidencial”, El Financiero, 26 de junio.
La primera novedad recaudatoria es lo que se llama en inglés, según The economist 23 06 07) un “impuesto alternativo mínimo”(minimum alternative tax). Consiste en cobrar a las empresas un impuesto no sobre lo que declaran como utilidades, sino sobre la diferencia que hay entre “lo que venden de bienes y servicios y lo que compran de insumos”, sin contar en estos la inversión física.
El impuesto , llamado Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU), se salta las ventajas de empresas que gozan de regímenes de excepción fiscal, como las agroalimentarias o las de transportes, que pagarán ahora un 19 % (al principio 16%) sobre sus excedentes en la operación, aun si estos excedentes no se declaran como utilidades, lo que suele suceder.
El CETU afectará también a las empresas cuya ingeniería fiscal consiste en pagar como honorarios y sueldos lo que en realidad son sus utilidades, cosa frecuente en transnacionales. Es una astucia fiscal para contrarrestar las ingenierías fiscales de empresas que aprovechan las leyes para no pagar.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio Diario, 26 de junio.
Por lo pronto, y regresando a la CETU, el problema es que el margen de intermediación no incluye las provisiones que se crean para reservar créditos, porque en la Ley del ISR se ha mantenido una limitante absurda, que incluso la crisis bancaria no logró eliminar para evitar una supuesta caída de recaudación proveniente de la actividad bancaria, y es la relacionada con que los bancos no pueden deducir más de 2 por ciento de las provisiones de crédito creadas por año.
Ahora, visto de frente, dado que el proceso de crédito y captación del ahorro es el que más costos le genera a la banca, incluyendo inversiones en tecnología y personal, se ha tornado en un tema de revisión que puede cambiar y mucho el equilibrio de los balances bancarios. Le seguiremos la ruta al asunto.
Alicia Salgado, “La chequera”, El Financiero, 26 de junio.
Por lo que hace al CETU se acepta que tendrá como principal virtud controlar la elusión que hoy se da en el ISR a través de estrategias fiscales. A las que va a afectar son a las empresas que no pagan. Además sin focalizar a un rubro en particular, también se eliminarán los regímenes especiales de tributación al obligar a cumplir con el CETU a muchas empresas de esos rubros. Se ha hecho ver que en la propuesta se privilegió atacar la evasión en ISR porque la brecha en ese impuesto equivale a 5 puntos del PIB contra sólo 3 del IVA, amén de los desafíos políticos con este último.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 27 de junio.
Por lo que he leído y escuchado, es la Contribución Empresarial a Tasa Única, la CETU, de todo lo propuesto por Hacienda en el marco de la Reforma Integral de la Hacienda Pública, el impuesto que más cuestionamientos y críticas ha levantado, cuestionamientos que provienen de quienes no le han entendido, críticas provenientes de quienes, muy probablemente, van a tener que pagar más impuestos de los que pagan con el esquema actual, todo lo cual es entendible, desde las preguntas de quienes no entienden hasta el rechazo de los posibles afectados, sin olvidar que entendible no es lo mismo que justificable.
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 27 de junio.
Considerada en sí misma la CETU es un impuesto correcto, que grava, con una tasa única (16 por ciento en 2008 y 19 a partir de 2009), las ganancias de las empresas, gravamen que se calculará restándole a los ingresos generados por la venta de mercancías, o prestación de servicios, u otorgamiento del uso temporal de bienes, el costo de los insumos (adquisición o renta de los bienes y servicios independientes utilizados en la producción) y de las inversiones (en terrenos, instalaciones, maquinaria y equipo, e inventarios), todo lo cual es correcto: una sola tasa para todos.
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 27 de junio.
El que la tasa máxima que una empresa puede llegar a pagar sea del 28 por ciento, y el que la tasa mínima que se espera que paguen, suponiendo que se apruebe la CETU, sea de 16 puntos porcentuales, nos da una idea, no de la evasión, pero sí de la elusión que existe, elusión que no es otra cosa más que aprovechar, por medio de la planeación fiscal, las oportunidades que la ley otorga para pagar menos, lo cual nos lleva a la siguiente pregunta: ¿por qué, en vez de introducir un impuesto —la CETU— para reducir la elusión, no corregir las leyes que la hacen posible? Porque las autoridades hacendarias consideran más sencillo crear algo nuevo, la CETU, que corregir lo viejo, el ISR, con la intención o esperanza (esto va por mi cuenta, pero no creo interpretar mal a los funcionarios de Hacienda) de que con el paso del tiempo la CETU sustituya al ISR, ¡tal y como debe ser!
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 27 de junio.
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24 Julio 2007
Generó 28 comentarios. Se trata de un impuesto a los depósitos bancarios en efectivo por 20 mil pesos o más, gravable automáticamente. Siempre y cuando no hayan pasado por el SAT, 2%, impuestos a la economía informal. Será acreditable para los que pagan impuestos. Desalentará el ahorro bancario, por lo que los banqueros comenzarán a tomar medidas. Contradictorio que se esté combatiendo a la informalidad y se le grave con un impuesto que puede implicar a otros no necesariamente informales. Medida previa que habían considerado Zedillo y Fox. De la descripción a la crítica, tanto por sus implicaciones en el ahorro como porque se considera poco probable que por esta vía únicamente se graven impuestos a los informales; punto de vista de Carlos Fernández Vega. Cabe destacar que se Ricardo Raphael, articulista de El Universal, publicó un artículo sobre el tema y, debido a la claridad de su explicación, se incluyeron tres comentarios sobre el punto.
En este mismo sentido la economía informal es también uno de los graves problemas que aquejan a nuestro sistema fiscal. Se estima que más de 14 millones de personas trabajan para el comercio informal. Según estimaciones del propio Sistema de Administración Tributaria, esta elevada cifra genera que el peso de los informales en nuestra economía represente algo así como el 24% del PIB. Una vez más, la complejidad de las reglas y la ausencia de capacitación para los pequeños comerciantes provocan que éstos se evadan de la responsabilidad de registrarse y, por lo tanto, de reportar los impuestos derivados de su actividad. Ampliar la base gravable y hacer más fácil el cumplimiento del pago deben ser, por tanto, premisas de esta reforma.
Rogelio Carvajal Tejada, Crónica, 18 de junio.
Atorar a millones de trabajadores y empresarios de la economía informal, además de tender una red para atrapar a evasores, es el objetivo del tercer nuevo impuesto que planteará la propuesta de reforma fiscal. La tercer estocada será un nuevo impuesto a los depósitos bancarios en efectivo por 20 mil pesos o más. Cualquiera que acuda a una sucursal de banco a hacer un depósito de esa cantidad o más será automáticamente gravado por el nuevo impuesto que recaudará el sistema financiero para entregarlo al gobierno federal
Salvador García Soto, “Serpientes y Escaleras”, El Gráfico, 18 de junio.
Y donde sí parece existir un avance notable es en gravar los depósitos mayores de 15 mil pesos, los cuales no hayan pasado por el filtro del SAT. Allí se gravarán con 2% y, obviamente, es para empezar con impuestos a toda la economía informal. Avances en simplificación hay. Pero la reforma fiscal integral, en la que estaría el IVA, una poderosa simplificación, y la revisión del gasto, todavía va a esperar. Tendremos la reforma posible y esperemos que no termine en un parche fiscal.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 19 de junio.
1)La Ley del Impuesto a la Informalidad que se causará sobre depósitos en efectivo que superen los 20 mil pesos mensuales considerando la suma de las cuentas que tenga un contribuyente en una institución financiera;
Alicia Salgado, “La chequera”, El Financiero, 20 de junio.
La última iniciativa se refiere a un impuesto del 2 por ciento para los depósitos en efectivo, tanto de personas físicas como morales que superen los 20 mil pesos mensuales. / Se le denominó "Impuesto contra la Informalidad" y es algo similar a uno aplicado en Argentina. / Aunque será acreditable para los que pagan impuestos, hay el riesgo de que al final se afecten los esfuerzos hechos por la SHCP para mejorar la intermediación bancaria. Y es que nuevamente habrá sectores que para eludir el gravamen prefieran efectivo.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 20 de junio.
Anoche ya circulaban en San Lázaro las iniciativas que hoy se harán oficiales. Son tres propuestas: una crea una nueva Ley del Impuesto contra la Informalidad, para cobrar una tasa de 2% a depósitos bancarios en efectivo, en moneda nacional y extranjera, que reciban personas físicas o morales por un monto acumulado que rebase los 20 mil pesos mensuales, en una o varias cuentas que tengan esas personas abiertas en instituciones financieras.
Salvador García Soto, “Serpientes y Escaleras”, El Gráfico, 20 de junio.
Varias personas comentan que de aprobarse la nueva reforma fiscal que plantea un nuevo impuesto del 2% aplicable a depósitos bancarios superiores a $20,000 pesos dejarán de ahorrar en los bancos donde de por sí ya les cobran por todo, y lo guardarán bajo su colchón; además esta reforma incluye la disminución de los deducibles para las empresas y la creación de un impuesto de tasa única que se cobrará con base al máximo del ISR lo que afectará a muchas empresas y no nos sorprenda que muchas cierren.
Yazmín Alessandrini, “La política me da risa”, Crónica, 20 de junio.
Una segunda iniciativa que el Congreso tiene desde ayer bajo su consideración es la “Ley del impuesto contra la informalidad” que gravaría con una tasa del 2% los impuestos en efectivo cuyo monto acumulado sea mayor a 20 mil pesos y que, en un mes, sean realizados en la o las cuentas bancarias de personas físicas o morales. Ese también es un impuesto de control con el que se pretende fiscalizar las actividades de quienes, encontrándose en la economía informal, no suelen hacer declaración fiscal. / De inicio, ese impuesto reconoce el fracaso en el seguimiento de las cuentas bancarias que la Secretaría de Hacienda anunció hace varios años que emprendería precisamente para determinar si el pago de impuestos correspondía a los ingresos que declarasen o dejasen de manifestar los contribuyentes. La nueva medida podría desalentar la utilización de cuentas bancarias y quizá propiciar el surgimiento de otros mecanismos para guardar e invertir el dinero de quienes tienen ganancias en actividades por las cuales no declaran impuestos.
Raúl Trejo Delarbre, “Sociedad y Poder”, Crónica, 21 de junio.
La reacción a botepronto de los banqueros frente a la estrategia de combatir la informalidad vía la gravación a tasa de 2% de depósitos bancarios cuyo acumulado exceda 20 mil pesos mensuales, es que la medida engordará los colchones. / Dicho con todas las letras, se desalentará la bancarización que se convirtió en la cruzada más visible de la Secretaría de Hacienda durante el sexenio pasado. / ¿Se acuerda usted de las toneladas de subsidios que aplicó la dependencia para impulsar el programa Boletazo?
¿Se acuerda usted de la investigación que se abrió contra el funcionario responsable, hoy alto ejecutivo de Televisa, de nombre Porfirio Sánchez? / Ahora que los banqueros aseguran no tener problema para, en su caso, realizar las retenciones correspondientes.
Alberto Barranco, “Empresa”, El Universal, 21 de junio.
Felipe Calderón (y parece que sí había uno que otro senador despierto). Entre las medidas planteadas se señalaba la de cobrar impuestos a la economía informal, en otras palabras, a los piratas. Para poder mejorar la meta recaudatoria. Claro que después de varios intentos fallidos, en el sexenio de Vicente Fox, y antes de él en el de Ernesto Zedillo, lo cierto es que no queda, sino entrarle (sí, va de nuez) a uno de los temas más espinosos de la agenda de reformas pendientes. Con la ligera pero persistente esperanza de que, esta vez, los legisladores entiendan que el Estado debe estar al margen de las grillas partidistas y que los indicadores económicos de nuestro país se están rezagando si se le compara con las economías similares en el mundo.
Yuriria Sierra, “Nudo Gordiano”, Excélsior, 21 de junio.
Además, el enojo del sector privado también viene por el lado de los banqueros. La Asociación de Bancos de México, presidida por Enrique Castillo Sánchez-Mejorada, está analizando el nuevo impuesto en contra de la informalidad, pues serán los bancos y las instituciones financieras los que proporcionarán a Hacienda la información de los depósitos bancarios mayores de 20 mil pesos, los cuales no fueron reportados para el pago de impuestos. / Aún así, el impuesto a la informalidad para las personas que no reporten a Hacienda será bajo, de apenas 2%, pero sí implicará de los bancos y las instituciones financieras un apoyo y costos.
José Yuste, “Activo empresarial”, Excélsior, 21 de junio.
En la parafernalia del nuevo "reformón" llama la atención la propuesta para el denominado impuesto contra la informalidad, el cual pretende "gravar los depósitos en efectivo que excedan 20 mil pesos mensuales y será acreditable contra el ISR, así como diversas medidas que permitirán fiscalizar a quienes hoy no estén inscritos en el padrón de contribuyentes".
En realidad no existe tal combate, porque dicho gravamen "contra la informalidad" no sería más que una cuota, un soborno legalizado e institucionalizado para que las empresas y las personas se mantengan en la informalidad. Combatirla, sería hacer hasta lo imposible para que las empresas se incorporen a la economía formal y, sobre todo, los empleos (seguridad social, contratos registrados, prestaciones monetarias, protección laboral, etcétera). En los hechos, de aprobarse, tal impuesto sería como una "mordida" al tamarindo de la esquina: no se puede estacionar donde se estacionó, porque está prohibido, pero por un billete me hago güey, se queda donde está y le aviso si viene la grúa, y el costo social y económico de la informalidad se mantiene tal cual.
Carlos Fernández Vega, “México SA, La Jornada, 21 de junio.
La política fiscal es expresión de una visión del mundo. El anuncio de la fiscalización de todos los depósitos menores a 20 mil pesos permite inferir que habrá una mayor vigilancia de la economía informal y que hay poca consideración sobre los efectos secundarios que esta medida tendrá para muchos que sí pagan impuestos. Los señores de la Hacienda no son Spencer Tunick, pero se sienten con derecho a poner en escena un strip tease microfinanciero multitudinario. A cambio, se dan el lujo de manejarse con una opacidad digna de la URSS.
Luis Miguel González, “Caja Fuerte”, Milenio Diario, 21 de junio.
La iniciativa de reforma de la Secretaría de Hacienda, sin embargo, dista de ser neutral o sencilla. Quizá la peor parte es que se centra una vez más en los contribuyentes que están dados de alta, quienes siempre terminan pagando los impuestos en el país. El "impuesto a la informalidad", una retención de 2 por ciento sobre los depósitos en efectivo en los bancos, tiene a mi juicio pocas posibilidades de captar una parte significativa de las utilidades de la actividad económica informal.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 21 de junio.
Otros elementos de la reforma fiscal parecen simplemente destinados al fracaso. El mal llamado "impuesto a la informalidad" difícilmente combatirá la informalidad. No parece un obstáculo muy fuerte a esta actividad el que se cobre una retención de 2 por ciento a los depósitos bancarios en efectivo de más de 20 mil pesos. Si acaso, lo único que se logrará será mantener un porcentaje más importante del dinero en efectivo que se maneja en la economía informal fuera de los bancos, lo cual aumentará, lejos de disminuir, la informalidad.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 22 de junio.
¿A quiénes afectará el nuevo impuesto a los depósitos bancarios en efectivo? A los informales pero también a quienes no están dados de alta en el SAT por no tener ingresos derivados de alguna actividad económica. Existe un grupo de cuentahabientes que no tienen un registro en el SAT. Imagine por ejemplo a viudas o a personas de edad avanzada que tienen sus cuentas bancarias desde hace años y que reciben depósitos en efectivo de familiares. Si se continúa con esa práctica, entonces por cada mil pesos depositados quedará un remanente de 980 pues el banco retendrá 20 pesos. La opción para algunos sería darse de alta en el SAT, con los costos administrativos que este hecho tiene por la necesidad de declarar. También los afectados serán los asalariados que hoy no están obligados a declarar (por hacerlo su patrón) y que tendrían que hacerlo si quieren recuperar el porcentaje retenido a sus depósitos.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 22 de junio.
Los miembros de la ABM, encabezados por Enrique Castillo, tendrán que establecer realmente si afecta la bancarización el que se cobre un impuesto a los depósitos en efectivo mayores a 20 mil pesos para los que no tienen RFC.
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 22 de junio.
Pero es una realidad que también el gobierno panista trabaja de forma paralela en un programa que permitirá incorporar a la economía ilegalidad a la legalidad y que representa ingresos por más de 315 mil millones de dólares, es decir, siete veces el valor de Pemex. / La propuesta toma mayor relevancia. Claro, es un paso que no les gustará a muchos y puede causar inconformidad, e incluso modificaciones, pero lo importante es que pueda aprobarse con el fin de dar un paso sólido en materia financiera. / Al final, la propuesta permitiría se incremente la recaudación fiscal en 1.8%, es decir, poco más de 3%, que realmente se necesita.
Marielena Vega, “Estrategia de negocios”, Excélsior, 22 de junio.
Otro aspecto saliente en el citado proyecto es la creación de un impuesto del 2 por ciento a los depósitos bancarios en efectivo superiores a los 20 mil pesos acumulados en un mes, que tiene la clara intención de gravar a quienes se desempeñan dentro de la economía informal, que es la mitad de la Población Económicamente Activa.
Alejandro Ramos Esquivel, “Redes de poder”, El Financiero, 25 de junio.
La propuesta lanza otro mensaje necesario en cualquier cambio fiscal: es preciso que todos pongan, que todos contribuyan en el juego general de la fiscalidad. Hasta hoy, la economía informal implica un costo fiscal equivalente al 4% del PIB (unos 320 mil millones de pesos según el ITESM). Y aunque las vías elegidas por Carstens sean discutibles (captarlos a través de las cuentas bancarias con 20 mil pesos o más en sus depósitos) lo cierto es que la naturaleza elusiva del fenómeno impele tomar varias medidas en esa dirección.
Ricardo Becerra, Crónica, 25 de junio.
Otro sector preocupado por la propuesta es el financiero. Hoy la Asociación de Banqueros de México, que preside Enrique Castillo Sánchez Mejorada, se reunirá para analizar el costo que implicaría a las instituciones dar seguimiento a los depósitos en efectivo mayores a los 20 mil pesos, que serán gravados con el nuevo impuesto de dos por ciento. Hay incertidumbre, pues la medida desestimularía el ahorro y los esfuerzos por incorporar a la formalidad a los sectores que no están bancarizados
Darío Celis, “Tiempo de negocios”, Excélsior, 25 de junio.
El otro gran tema abordado por esta reforma es el del impuesto a la informalidad. ¿Cuántos son los constructores, arquitectos, médicos o comerciantes que acostumbran pagar o cobrar sus productos y servicios en efectivo para evadir el pago de sus impuestos? Sin duda representan una amplia mayoría, y todos ellos viven al amparo de la invisibilidad tributaria. / La LICI incorpora una serie de medidas para gravar a los informales que ingresan más de 20 mil pesos mensuales y que utilizan el sistema financiero mexicano. (Todos aquellos que viven de la economía informal, y que tienen un ingreso mensual menor a este monto, por lo pronto se salvaron de ser incluidos en este paquete).
Ricardo Ráphael, El Universal, 25 de junio.
Esta iniciativa de ley busca gravar a las personas que obtienen grandes volúmenes de dinero en efectivo gracias a su actividad y que luego les depositan en sus cuentas de banco sin tener que rendirle cuentas a nadie. Se trata, entre tantos otros ejemplos, de los distribuidores de perecederos, de los mayoristas en la venta de materiales, o de los transportistas. / Esta iniciativa está bien diseñada porque, de ser autorizada, terminará convenciendo a tales sujetos de que se vuelvan visibles ante Hacienda. Con tal de no tener que pagar el 2 por ciento por todos los depósitos bancarios que hagan (cuya suma rebase los 20 mil pesos) preferirán materializarse ante el Registro Federal de Contribuyentes.
Ricardo Ráphael, El Universal, 25 de junio.
Cabe destacar que tales depósitos no siempre tienen que ver con las ganancias, sino con la operación completa de los negocios. Esto quiere decir que el impuesto a pagar por permanecer en la informalidad se volvería insufriblemente elevado. / El remedio también es bueno porque estos evasores no pueden vivir fuera del sistema financiero regulado por las autoridades: dejarían de contar con chequeras, tarjetas de débito, créditos, compra-venta diferida de facturas, transacciones en línea y todo un largo etcétera de servicios que son fundamentales para el desarrollo de sus negocios.
Ricardo Ráphael, El Universal, 25 de junio.
La segunda novedad recaudatoria es gravar los depósitos bancarios de dinero en efectivo, instrumento clave de la economía informal. Los bancos retendrán dos por ciento de los depósitos mayores de veinte mil pesos. Se antoja también un paso astuto en el largo camino de documentar el dinero de la economía informal, narcotráfico incluido.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio Diario, 26 de junio.
Les adelanto que se han formado dos grupos de negociación con la Secretaría de Hacienda, encabezada por Agustín Carstens, y los integrantes de la Asociación de Bancos de México, que preside Enrique Castillo Sánchez Mejorada, para analizar las condiciones en que podría operar el impuesto a la informalidad sobre depósitos bancarios en efectivo superiores a 20 mil pesos y, por el otro, el impacto de la CETU en la contabilidad bancaria. / Toda vez que el diseño de este último impuesto de "control" para las instituciones financieras se fijaría sobre el margen financiero (diferencia entre el promedio de la tasa a la que prestan y el promedio de la tasa de captación), y el monto del flujo sería un verdadero ramalazo. / En los grupos de trabajo participan no sólo el presidente del SAT, José María Zubiría, sino también el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner; el de Ingresos, Fernando Sánchez Ugarte, además del procurador fiscal, Luis Mancera, y el jefe de la Unidad de Banca y Ahorro, Guillermo Zamarripa.
Alicia Salgado, “La chequera”, El Financiero, 26 de junio.
Por lo pronto, y por la importancia del tema, la Comisión de Normatividad que dirige Javier Arrigunaga de Banamex y copreside Luis Robles de Bancomer, además de la Comisión de Medios de Pago que preside Jorge Alfaro de Serfin y copreside Antonio Junco de Ixe, son los que, apoyados en abogados, fiscalistas y tecnólogos, están conduciendo la negociación. / Les comento que las autoridades hacendarias en algún momento pensaron que, en paralelo al portal de emprendedores que instalará el SAT para facilitar el pago de impuestos a personas físicas profesionistas y con actividad empresarial, así como a micros y pequeños empresarios, se colocara una entrada de servicio al cliente en materia fiscal en el portal de los bancos, algo así como un servicio por el que pagaría el interesado para que el banco le llevara toda su contabilidad, claro, en el entendido de que todo se pagaría vía los bancos. / Después se descartó la posibilidad, porque seguramente tendría que ir ligada a un paquete de estímulos que pudiera haber complicado el espíritu de "control" que tiene fundamentalmente la reforma hacendaria en su pata de fiscalización.
Alicia Salgado, “La chequera”, El Financiero, 26 de junio.
EN LOS ÚLTIMOS días Agustín Carstens y su equipo han mantenido un nutrido programa de presentaciones de su propuesta fiscal para matizar la reacción que de bote pronto trajeron en la IP los nuevos impuestos. / Apoyado en sus subsecretarios, entre ellos Fernando Sánchez Ugarte, la SHCP está convencida de que el nuevo Impuesto contra la Informalidad permitirá crecer la base gravable, ya que por primera vez se darán facultades al SAT de José María Zubiría para fiscalizar empresas y personas físicas que no pagan impuestos. / Se reconoce que para la banca va a representar un reto operativo el detectar las cuentas mensuales de 20 mil pesos y las que acumulen hasta un millón de pesos en efectivo.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 27 de junio.
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24 Julio 2007
Diez comentarios. Si no hay reforma fiscal no se generarán empleos. Se establecen subsidios para el empleo. Se estimula la automatización y la reducción de la planta de empleo, pues resulta más atractivo invertir en maquinaria (deducible) que en pagar sueldos (no deducible), considerando la CETU. Favorecería a las empresas manufactureras pero castigaría a las de servicios. Enrique Quintana pone ejemplos de por qué no se reducirían los empleos. Ejemplos que van a empresarios.
Así, la falta de competitividad de nuestro sistema recaudatorio se ha convertido también en un freno para nuestra economía. Es decir, no sólo nos enfrentamos ante un régimen ineficaz para cobrar, sino que también frena el crecimiento económico, el ingreso de capital y, por tanto, es incapaz de generar empleos.
Rogelio Carvajal Tejada, Crónica, 18 de junio.
La propuesta proyecta una iniciativa de reformas a disposiciones de la Ley del Impuesto sobre la Renta, del Código Fiscal de la Federación y de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que establece el subsidio para el empleo.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 21 de junio.
Con esta reforma, de facto, se fomentaría y estimularía la AUTOMATIZACIÓN y la reducción en la planta de empleo porque resultará más atractivo para las empresas invertir en maquinaria (deducible), a pagar sueldos (que no sería deducible).
Los índices de desempleo se incrementarán y la rentabilidad de las empresas se abatirá, ya que de acuerdo a cálculos aterrizados cualquier empresa rentable acabará pagando casi el DOBLE de impuestos a nuestra voraz hacienda pública.
Sin duda, esto reduciría la competitividad de nuestro País, frenaría la productividad y elevaría el "costo-País" de hacer negocios en México.
Manuel Jáuregui, Reforma, 19 de junio.
Mientras, nuestros rivales del BRIC incrementan su atractivo empresarial y de inversión con esquemas fiscales sencillos, moderados, repletos de INCENTIVOS y estímulos para crear empleos.
¡Y, mientras, nosotros pretendemos CASTIGAR al empleo, lejos de estimular su creación!
En esta presentación preliminar de reforma fiscal difundida, que seguramente es la versión de "los mil latigazos" ("¡Pueblo!", dice el Gobierno, "ahí te van mil latigazos!". "¡No, no, por favor, no!", clama el pueblo. "¡Bueno, ándale, te la dejo en 500!". "¡Gracias, gracias, oh, Papá gobierno generoso!"), no se vislumbran estímulos e incentivos que no sean contrarrestados con mayores gravámenes.
Manuel Jáuregui, Reforma, 19 de junio.
El presidente Felipe Calderón prometió como candidato establecer un sistema de tasa única para el Impuesto Sobre la Renta. El problema, sin embargo, está en los detalles. El impuesto de tasa única ha funcionado muy bien en países como Irlanda y Rusia, pero es importante definir bien qué deducciones se mantendrían. Las tasas de 15 y 16 por ciento que han manejado algunos medios de comunicación son demasiado altas si se eliminan virtualmente todas las deducciones: Irlanda tiene una tasa de 12.5 y Rusia una de 13 por ciento. La idea que se ha sugerido en algunos medios de que podrán deducirse los insumos, pero no las nóminas o los honorarios, favorecería injustamente a las empresas manufactureras, pero castigaría a las de servicios. El resultado, de hecho, sería una pérdida enorme de empleos, que el país no podría soportar y que llevaría a una indeseada disminución en la recaudación.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 20 de junio.
En términos económicos tampoco han llegado las acciones que propicien más competencia, y este año por la falta de estímulos al mercado interno apenas se generarán 600 mil empleos en concordancia con el poco dinamismo de EU, motor del que dependemos.
Por lo que hace a la esperada "reforma fiscal" lo que se conoce de la propuesta de la SHCP que lleva Agustín Carstens no es promisorio y es más, la falta de comunicación gubernamental generó ya enorme incertidumbre en la IP.
Pese a que Carstens y los subsecretarios Alejandro Werner, Fernando Sánchez Ugarte y Ernesto Cordero parecían dispuestos a empujar cambios que ampliaran la base gravable e hicieran más equitativa y simple la recaudación, a la mera hora la realidad política los rebasó.
Alberto Aguilar, “Nombres, nombres y nombres”, Reforma, 20 de junio.
Pero, regresemos a ver con detalle el tema del mecanismo que impedirá que haya un efecto negativo sobre el empleo.
Regreso al mismo ejemplo que ayer le describía. / Pensemos en una empresa que tiene mil pesos de ingresos y que gasta 200 pesos en insumos; hace inversiones (que no depreciación) por 100 pesos; paga 300 pesos de nómina. Además gasta 100 pesos en servicios diversos y paga 100 pesos de intereses.
Al restar los gastos efectuados, se obtiene una utilidad de 200 pesos, que actualmente es gravada con un ISR de 28 por ciento. El resultado es un pago de 56 pesos de impuestos.
Con el CETU, al poder sólo deducir las inversiones y los insumos, se establece una nueva base de cálculo, que es de 700 pesos. A esa se aplica la tasa de 16 por ciento (que estará vigente para el 2008) y el resultado es un impuesto de 112 pesos. / Aquí viene el agregado.
A esta cantidad hay que descontarle el Impuesto Sobre la Renta retenido a sus trabajadores. Si, por ejemplo, la tasa promedio que pagan es de 10 por ciento, con una nómina de 300, habría que quitar 30 pesos.
Pero, además, se diseñó un mecanismo denominado crédito al empleo, que permitirá que se pueda acreditar el costo fiscal adicional en las nóminas, homologando a la tasa del CETU.
En el ejemplo de arriba, el crédito al empleo sería por el diferencial de 10 a 16 por ciento.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 21 de junio.
La política fiscal implica una visión del mundo. La sepultura del IVA a alimentos y medicinas indica el reconocimiento de la imposibilidad de exprimir una gota más en materia de consumo de básicos. El diseño de un Impuesto de Tasa Única que sanciona los gastos en nómina certifica que los tecnócratas no siempre saben en qué país viven. Millones de personas necesitan las prestaciones asociadas a su salario para alcanzar la línea de flotación. México requiere 1.3 millones de empleos anuales y no hemos encontrado la forma de generarlos.
Luis Miguel González, “Caja Fuerte”, Milenio Diario, 21 de junio.
Las voces de los líderes y técnicos reunidos en el CCE, presidido por Armando Paredes, deben ser escuchadas por funcionarios del gobierno y legisladores. Mucho van a tener que explicar los funcionarios de Hacienda para determinar si realmente el Impuesto de Tasa Única no dañará el empleo o cómo funcionará el crédito al salario.
David Páramo, “Personajes de renombre”, Excélsior, 22 de junio.
Hacienda sigue insistiendo en que la falta de deducibilidad de las nóminas no afectará la creación de empleos en el país debido a la creación de un crédito fiscal al empleo. Pero nadie ha ofrecido hasta este momento cifras concretas que lo comprueben. Y ante la duda, es inevitable que el escepticismo permanezca. Por otra parte, este crédito al empleo sin duda hará más compleja la contabilidad, especialmente si se considera que se ofrecerán tasas diferentes dependiendo del nivel de ingresos de los trabajadores. Y esto simplemente hace que desaparezca la ventaja de la sencillez que ofrece normalmente un sistema de tasa única.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 22 de junio.
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24 Julio 2007
Seis comentarios, que aluden específicamente a los antecedentes de la reforma fiscal, específicamente iniciativas presidenciales previas, y a las perspectivas que debiera mantener la actual propuesta.
Cada vez que el gobierno, transformándose en hada madrina, utiliza los impuestos para redistribuir, su cobro degenera en un robo con todas las de la ley, algo que hoy es la regla y no la excepción, por una razón muy sencilla: gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir, de quitarle a unos para darle a otros, y los araneros y bailes quinceañeros del gobierno capitalino son, solamente, una pequeña muestra de ello.
La reforma fiscal, ¿llegará a eliminar al gobierno hada madrina? No, de ninguna manera, razón para seguir desenmascarando a las falsas hadas madrinas, que no pasan de ser ladrones con patente de corso: lo que hacen, desde la construcción de areneros hasta la organización de bailes, lo hacen no blandiendo una varita mágica, que les permite sacar algo de la nada, sino metiendo la mano en los bolsillos de los contribuyentes, lo que les permite apropiarse de parte de los ingresos de éstos, ¡y todo ello con todas la de la ley!
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, Crónica, 11 de mayo.
Quiérase o no, el escollo fundamental a la reforma fiscal es político. Nace de la oposición de la élite nacional a tributar. Las altas utilidades de los últimos tres quinquenios no se han traducido en más impuestos o mayor inversión. A nombre de la eficiencia, se han usado los recursos provenientes de las privatizaciones en aplazar la reforma tributaria del país
David Ibarra, El Universal, 16 de junio.
Es por eso que la reforma fiscal no puede renunciar a su dimensión redistributiva, o lo que es lo mismo, no puede prescindir de la subida a los impuestos directos. La fiscal no es una “reforma estructural” más, constituye un gran pacto en el que los grupos sociales mejor acomodados sacrifican parte de sus ingresos en aras de un interés superior: la viabilidad financiera del Estado y un salto hacia la igualdad social. De eso se trata, o debería tratarse, la Reforma Fiscal.
Ricardo Becerra, Crónica, 18 de junio.
Sin que lo exprese de manera específica, es claro que la intención de la autoridad hacendaria es mantener la estabilidad macroeconómica como base de la estrategia de desarrollo del gobierno de Felipe Calderón, de la misma manera que ocurrió con el de Vicente Fox y el de Ernesto Zedillo, luego de los "errores de diciembre" que sumieron al país en la peor crisis financiera de su historia reciente.
Esto implica que al menos tres de los principales rubros en materia de desarrollo: empleo, crecimiento del PIB y mejora en el poder de compra de la población, permanecerán prácticamente estancados, de manera similar a lo ocurrido en los últimos años.
Es decir, a menos que haya una auténtica reforma estructural en materia hacendaria, el país continuará en el limbo de estabilidad macroeconómica con bajo crecimiento, lo que es igual a insuficiente desarrollo. / Frente a este reto, el paquete de siete iniciativas entregadas al Congreso por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, son claramente insuficientes y si acaso, como lo admiten las propias autoridades, un primer paso hacia una auténtica reforma fiscal.
Alejandro Ramos Esquivel, “Redes de poder”, El Financiero, 25 de junio.
El gobierno de Calderón se olvida así de las obsesiones regresivas del sexenio pasado y renuncia en definitiva a la idea de empezar la reforma cobrando impuestos a los más pobres (el IVA en alimentos y medicinas, la gran bandera de la derecha económica de México). Sin muchas concesiones ideológicas, se deshace de la ocurrencia foxista y muestra que hay muchas alternativas, combinaciones, diferentes modos de encarar la reforma fiscal y que la manera de empezarla es a través de los impuestos directos, a los ingresos y a las utilidades de personas y de empresas. Los impuestos directos pues, vuelven a ganar centralidad.
Ricardo Becerra, Crónica, 25 de junio.
Hace días señalé en esta columna que debemos tener en mente las razones por las que necesitamos una reforma fiscal. No la queremos, dije, para darle más dinero al gobierno, porque el gobierno no ha demostrado que sabe gastar lo que ya tiene. La necesitamos para hacer más competitiva nuestra economía, lo cual generaría más actividad económica y prosperidad.
Pero si bien no puedo negar que hay puntos positivos en la propuesta, encuentro demasiados negativos como para pensar que ésta es la solución a los problemas fiscales de nuestro país. Quizá la única virtud evidente que ha mostrado la reforma hasta ahora es que ha logrado lo que parecía imposible: unificar a los grandes empresarios y a López Obrador. El problema es que los está uniendo no en defensa de la iniciativa sino en su contra.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 27 de junio.
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24 Julio 2007
Recaudación, evasión y elusión parecen ser los principales problemas que intentará combatir la propuesta del Presidente Calderón. A estos puntos aluden los siguientes dieciséis comentarios. Cabe añadir que algunos se refieren, adicionalmente, al peso que ha recaído sobre PEMEX en la carga presupuestaria anual desde hace ya varios sexenios. Antes de presentar los diversos puntos de vista, precisamos que dichos comentarios son de índole diversa, puesto que hay quienes encuentran en la propuesta soluciones al menos parciales a estos problemas, mientras otros columnistas y articulistas muestran su escepticismo.
Las causas de la escasa recaudación se encuentran en diversos y añejos factores que propician la evasión y la elusión fiscales, problemas asociados a nuestra legislación y sistema, pues por su complejidad hacen difícil tanto el cobro como el cumplimiento. En efecto, tanto las regulaciones del impuesto al consumo y del impuesto sobre la renta, por además de tortuosas, establecen una serie de excepciones que complican aún más el cobro por parte de la autoridad, provocando a la par una distorsión en el sistema que lo convierte en poco equitativo, pues mientras pocos contribuyentes pagan mucho, la gran mayoría paga poco o no paga nada.
Rogelio Carvajal Tejada, Crónica, 18 de junio.
En el caso de las personas físicas también se preparan nuevos mecanismos para tratar de cerrar las vías de la elusión, inhibiendo hasta donde puede ser posible el uso del efectivo. Se habla de un impuesto a los depósitos bancarios en efectivo que sean superiores a un rango que estaba por definirse entre 15 y 20 mil pesos. La tasa aplicada sería pequeña para no afectar a quienes hacen depósitos ocasionales pero sí a los que regularmente depositan efectivo.
Enrique Quintana, “Coordenadas”, Reforma, 18 de junio.
Y, por último, el énfasis de la reforma fiscal está dirigido también al combate a la evasión fiscal. La reforma fiscal busca sentar las bases para alcanzar una estructura tributaria robusta que permita, con el tiempo, sustituir los ingresos petroleros, enfrentar los compromisos de seguridad social y satisfacer las necesidades urgentes de infraestructura social y económica. La reforma fiscal se apoya en cuatro pilares: 1.- Recaudación, 2.- Federalismo, 3.- Gasto y 4.- evitar la evasión y la elusión.
Marco Antonio Mares, “Ricos y Poderosos”, Crónica, 19 de junio.
NO CABE DUDA que Agustín Carstens podría ser un gran director de cine pues su reforma fiscal está entre "La Casita de los Horrores" y "La Gran Comilona".
Y ES QUE tiene a todo el mundo espantado con el gran apetito de la Secretaría de Hacienda para cobrar impuestos. Esto se está viendo con la propuesta de "reforma" del gobierno federal.
PORQUE podrán decir que es una reforma integral, hacendaria, benéfica, promotora del desarrollo y hasta santificada. La realidad es que se trata de una mera enmienda impositiva... para recaudar más, claro.
Fray Bartolomé, “Templo Mayor”, Reforma, 19 de junio.
Habrá que conocer el detalle, pero todo apunta hacia una miscelánea, parche, programa recaudatorio o como quiera llamársele, menos reforma fiscal real, de fondo y largo plazo. Y de parches similares está llena la historia fiscal del país, con los resultados por todos conocidos y padecidos. Desde luego que los legisladores deberán aprobar, modificar o rechazar tal propuesta, pero las negociaciones en lo oscurito van avanzadas. En vía de mientras, va un repaso sobre la evasión fiscal en México, con información a 2004, por cortesía del Centro de Economía Aplicada y Políticas Públicas del ITAM, el cual advierte que resulta evidente que tanto la evasión como la elusión fiscal producen pérdidas recaudatorias considerables al erario; sin embargo, mientras la evasión implica una actitud del contribuyente frente a la capacidad del fisco para detectar y sancionar una conducta omisiva, la elusión parte de una posición del contribuyente frente a la norma fiscal. Es decir, la elusión aprovecha las lagunas o imperfecciones de las normas tributarias para disminuir la carga fiscal del contribuyente, mientras la evasión fiscal parte de la ineficiencia de la autoridad recaudadora para descubrir y fiscalizar la omisión.
Carlos Fernández Vega, “México SA”, La Jornada, 20 de junio.
Ya en serio, la debilidad fundamental de las propuestas que ayer presentó el gobierno del presidente Felipe Calderón es la ausencia de intención alguna para gravar los ingresos de quienes más dinero ganan en este país.
Las iniciativas del Dr. Carstens y sus asesores son muy imaginativas. Pero le dan la vuelta a los únicos mecanismos fundamentales que existen para expandir la recaudación. El primero de ellos, Perogrullo dixit, es aumentar los impuestos. El otro, es combatir la evasión.
Raúl Trejo Delarbre, “Sociedad y Poder”, Crónica, 21 de junio.
Limitada, chiquita, timorata resultó la miscelánea fiscal (pomposamente llamada Reforma integral de la hacienda pública) que el inquilino de Los Pinos remitió al Congreso, la cual, contrariamente a la euforia calderonista, no combate privilegios ni evasión, y en el mejor de los casos marginalmente fortalecería las finanzas públicas, pero a costillas de afectar aún más la de por sí deteriorada generación de empleo. Queda claro que la rapidez con la que el inquilino de Los Pinos presentó su propuesta fiscal corresponde más a sus urgencias políticas y de legitimidad ("este sí saca las reformas rapidito, no como el otro") que a los apremios nacionales en el terreno tributario (incrementar la recaudación, ampliar el padrón de causantes, erradicar privilegios y pugnar por la equidad fiscal).
Carlos Fernández Vega, “México SA”, La Jornada, 21 de junio.
En suma, no es cierto que tasas mayores de gravamen impliquen menos eficiencia en la recaudación, tampoco que un incremento de impuestos reste competitividad porque al contrario nos acercaríamos al nivel de nuestros socios —¿por qué sólo insistir en la convergencia de inflación y no de obligaciones fiscales?— y es falaz señalar que el IVA se cobre siempre parejo en otros países. Si dejamos de lado estos elementos incorrectos del diagnóstico, entonces podríamos discutir la viabilidad de una reforma fiscal que, desde el lado de la recaudación, atienda dos objetivos complementarios: incrementar los ingresos públicos y disminuir la desigualdad, tema, este último, que sigue sin ser atacado por las propuestas de este nuevo gobierno de Acción Nacional.
Ciro Murayama, Crónica, 22 de junio.
Una reforma fiscal, antes que tributaria, debe ser presupuestaria y partir de las siguientes preguntas: ¿en qué, cuánto y cómo gasta el gobierno?, comenzando, sin pasarlo por alto, por el ¿en qué gasta el gobierno?, pregunta que en la propuesta de Hacienda brilla por su ausencia. Lo que se pretende, en materia de gasto, es que el gobierno gaste mejor, pero no que gaste menos. No se cuestiona, a priori, una sola de las partidas del gasto gubernamental, proponiéndose solamente “incrementar la calidad del gasto público con un enfoque por resultados”, lo cual, de lograrse, sería ganancia, pero no toda la que debería ser.
Arturo Damm Arnal, “Pesos y contrapesos”, 22 de junio.
El gobierno de Calderón finalmente entregó al Congreso su propuesta de reforma fiscal. Son siete iniciativas (una modifica disposiciones de la Constitución) cuyo fin es crecer la recaudación en cinco años en el equivalente a 3% del PIB, es decir, 300 mil millones de pesos. ¿Estamos ante una iniciativa que realmente reforma la hacienda pública o sólo ante otra gran miscelánea de medidas recaudatorias?
Raúl Rodríguez Cortés, “Gran Angular”, El Gráfico, 22 de junio.
Es decir: el cambio fiscal es claramente recaudatorio; su intención es que la sociedad pague más impuestos —en especial los estratos medios, los informales y ciertas capas empresariales muy acostumbradas a la elusión—. A pesar de las invocaciones ideológicas que se pueden leer en su exposición de motivos, en realidad la reforma es campechana, cóctel, mezcla pragmática de cambios viables en la estructura impositiva: impuesto a las cuentas bancarias de más de 20 mil pesos, a las jugosas empresas dedicadas a las apuestas e invención de un nuevo tipo —el CETU— etcétera.
Ricardo Becerra, Crónica, 25 de junio.
En el caso mexicano, la primera opción consistiría en la reestructuración del ISR, pocos niveles de tasas, restricción de incentivos, la mayor simplificación posible, eliminando los IEPS y modernizando y aplicando universalmente los sistemas de vigilancia a la evasión y elusión de impuestos. La segunda alternativa, que, obvio, se corresponde con las condiciones económicas y sociales del país, supondría generalizar el IVA, aún con alguna disminución porcentual, establecer una canasta básica de alimentos y medicinas para las personas de ingresos bajos y en escalas de pobreza, así como un reforzamiento de los programas sociales compensatorios (especie de IVA social, etiquetando un rango de los nuevos ingresos al gasto social). La recaudación del impuesto al consumo es la más simple y fácil de hacer y controlar, obliga al amplio sector informal a incorporarse al universo de los contribuyentes y, pese a las apariencias, implica un elemento de equidad, al gravar más a quienes consumen más o más caro.
Alan Arias Marín, Milenio Diario, 24 de junio.
Parece que se podría perder nuevamente la oportunidad de resolver de una vez por todas las grandes deficiencias de la hacienda pública. Sabemos que la recaudación en nuestro país es muy baja, comparada con lo que logran otros países, incluidos algunos de América Latina, así como que las finanzas públicas mexicanas son altamente dependientes del ingreso petrolero. Estos dos factores hacen de la nuestra una hacienda pública muy vulnerable. Sin pretender de ninguna manera entrar ahora en los detalles, es importante consignar de forma general que la permanente sangría que se hace de recursos a PEMEX, ha impedido que se lleven al cabo las inversiones que requiere en infraestructura, por lo que no han desarrollado prospección y extracción en nuevos yacimientos, en tanto que los que hoy se encuentran en plena producción, se están agotando según los últimos estudios dados a conocer. Es imprescindible liberar a los recursos de PEMEX de la servidumbre del gasto público, para que intente recuperar el tiempo perdido hasta ahora, antes de que el destino alcance a la agobiada paraestatal. Para que esto sea posible, es indispensable que la recaudación se incremente de forma sustantiva, para suplir los ingresos derivados del petróleo por otros diferentes. El problema estriba en que la base de contribuyentes no sólo no ha crecido, sino que se ha reducido por todos aquellos que han ido pasando a la informalidad económica. No se ve en la iniciativa de reforma una propuesta seria para captar a los millones de mexicanos que viven en la informalidad y no pagan ningún tipo de impuestos. Es necesario un trabajo sumamente creativo para diseñar esquemas que permitan a la secretaría de Hacienda cobrar a todos estos evasores cuotas impositivas fijas, que sean razonables, pero que representarían ingresos millonarios para las arcas nacionales, mediante mecanismos más realistas que el impuesto a los depósitos bancarios, como trasladar la responsabilidad de ese cobro a los gobiernos municipales, que pueden hacerlo al expedir y renovar mensualmente los permisos que dan a los ambulantes, y que tienen una estructura de inspectores para levantar con todo y chivas a todo aquel que no haya pagado.
Guillermo Ortega, “En corto”, Crónica, 25 de junio.
La reforma tiene un claro objetivo recaudatorio, busca ampliar la base tributaria, tal como lo exige la condición de penuria financiera de las cuentas públicas, que existe incluso en una situación de ausencia de déficit fiscal, tal como se planteó en el presupuesto 2007. Se pretende hacer que paguen impuestos quienes hoy no pagan o no pagan lo que deberían por distintas razones asociadas con el desorden del sistema fiscal (como son los regímenes especiales y los recovecos que se han dejado a propósito y que se aprovechan en la ingeniería financiera de las empresas más grandes). / Con una mayor recaudación se quiere elevar en 2.8 puntos porcentuales su proporción del PIB en el periodo hasta 2012, correspondiendo al gobierno federal 1.9 puntos y a los estados 0.9 puntos. Ese incremento llevaría la recaudación de impuestos a un nivel de 12 puntos del PIB, cifra todavía muy baja con respecto al nivel de desarrollo de esta economía.
León Bendesky, La Jornada, 25 de junio.
El gobierno mandó al Congreso su propuesta de reforma fiscal, que se centra en el ISR o el ingreso. Esta propuesta expresa una de las convicciones del secretario Carstens, que sostenía de modo pragmático durante su reciente gestión como subdirector gerente del FMI: se refería a que en el campo fiscal debe apuntarse a la reforma que es posible. / Así que debemos suponer que en este caso habrá seguido esa pauta y que la iniciativa que preparó corresponde a lo que es hoy posible en las condiciones políticas del país. Ahora bien, lo que es posible no es obligadamente lo necesario y tampoco lo suficiente; puede ser una restricción.
León Bendesky, La Jornada, 25 de junio.
Empatar democracia y desarrollo pasa necesariamente por el fortalecimiento del Estado en su capacidad recaudatoria. Esta no será posible que avance hacia una verdadera base de contribuyentes si primero no se eliminan las distorsiones de la economía informal y no se controlan las múltiples formas en que los más gananciosos de nuestro país eluden o evaden sus obligaciones fiscales. En la generalizada impresión que se tiene sobre los principales consorcios empresariales como especuladores y rentistas, brotan como mayor agravio los privilegios de consolidación fiscal que obtienen de combinar pérdidas y ganancias entre sus distintas empresas.
Y es necesario recalcar que en eliminar esa situación de privilegio en el sistema tributario está una de las principales propuestas de la reforma hacendaria que se planteó al Congreso de la Unión. El objetivo, dice el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, "es cerrarle espacios a la evasión, a la elusión y a los privilegios fiscales" al crear la "Contribución Empresarial de Tasa Única”.
En efecto, se trata de los llamados gravámenes de control que impiden a las empresas y personas físicas con actividades empresariales burlar el pago de impuestos. Está relacionado con el Impuesto Sobre la Renta, y elimina el Impuesto al Activo (Impac).
Javier Corral Jurado, El Universal, 26 de junio.
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